404.901 € el piso de Alcobendas y 48.000 de ahorro en diez años
El hilo ha dejado de discutir cuántos euros son 400.000 pesetas. Ahora se discute la vida entera: cuánto se ahorra, cuántos años se tarda, qué
hipoteca firmó cada familia. Lord Vader pone el caso de Alcobendas encima de la mesa y el debate se llena de cifras concretas. Y de fondo sigue la pelea de siempre: si los que compraron cuando se pagaba en pesetas tuvieron suerte o se dejaron la espalda.
Qué se ha sabido
Lord Vader calcula que un piso en el centro de Alcobendas costaba en 1970 unos
64.000 euros ajustados a la inflación, y pega
para hacer la coña con la búsqueda de piso. Para ver qué vale hoy esa calle se va a
el precio medio de la vivienda en Alcobendas:
4.499 €/m², unos
404.901 € por un piso de 90 metros. Añade que la vivienda en España ha subido un
81% de media en la última década y hace la cuenta: 400 euros al mes durante diez años son
48.000 euros. Con esa misma subida, el piso de 400.000 se pondría por encima de 700.000. «Ahorrar eso no te da ni para la entrada de la entrada», remata.
tolomeo666 dice que renunciar al consumo no arregla nada: ahorrando 300-400 euros al mes no se va a ningún lado. Y explica el mecanismo de antes: se ahorraba buena parte del sueldo viviendo en casa de los padres y se pagaba la mitad del piso al contado.
pepeleches añade que aquello no era un truco, era obligatorio. Los bancos eran escrupulosos con las hipotecas y la inflación se comía cada ahorro. De ahí que se comprara sobre plano, para tener más margen de pago.
zapatitos pone la cesta de la compra: en 1970 la alimentación se comía el
38% del presupuesto familiar y ahora el
16%. Antes de eso avisa de que las medias engañan con un ejemplo de cabras:
«Yo tengo 99 cabras y tú tienes 1. Tenemos de media 50 cabras cada uno».
fayser enlaza
la historia de España a través de sus nóminas y suelta que los salarios llevan estancados 50 años. Malditos Bastardos le corrige el plazo: no 50, pero entre 15 y 20 sí.
Javier.Finance quita hierro a lo de viajar: comparar eso con la suerte de los jóvenes es como decir que él no tenía móvil a color y los de ahora sí. Recuerda que hasta hace nada las maletas no tenían ruedas y que la mayoría de los pisos que se habitan son de la época, con la obra nueva de hoy en 30 metros y paredes finas.
Testimonios con fecha y pesetas
Botones Sacarino cuenta que su padre compró su primer piso en
1975 por 900.000 pesetas, pagadas con el sueldo de cinco años. Lo llama caso raro: llevaba nueve años en la misma empresa y siguió viviendo con sus padres hasta casarse, cuando lo normal era independizarse a los tres o cuatro años de empezar a trabajar.
MapacheEnfurecido cuenta lo contrario. Sus padres estuvieron
doce años de alquiler porque no podían comprar. Creció en casas viejas, mal aisladas, con humedades. Tras la muerte de su padre a principios de los 90 en un accidente laboral, su madre metió la indemnización en la entrada de un piso y le quedaron
7 millones y medio de pesetas financiados al 10% de interés.
La bronca: intereses por delante y por detrás
Michael Faraday lleva la discusión a los intereses totales. Sostiene que el 20% de entonces no compensa la subida del bien. Calcula así: un piso de 500.000 pesetas financiado al 20% a cinco años daría una cuota de
159 euros al mes y
9.530 euros pagados al final. Hoy esa misma casa a 200.000 euros, al 2,75% a 25 años, son
275.500 euros. Dice que se pagan unos 75.000 euros de intereses frente a 3.530, y que el precio total es casi tres veces mayor.
Feyerabend no le discute el fondo, le discute el punto de partida: dar por bueno que esas 500.000 pesetas son 6.000 euros hoy es el error. Lo único que se puede comparar, insiste, son los salarios, porque las tasas de inflación varían según qué se mida. Michael Faraday acepta el marco y sube la cifra a 60.000 euros: incluso así, dice, los intereses de hoy doblan a los de entonces.
Pero la bronca de verdad ya no es técnica. Antaras cambia de culpable: la inquina debería ir contra quienes hace veinte años avisaban de que los pisos se iban a regalar y dejaron pasar la compra cuando aún era asequible. Glokta lo lleva al terreno moral: dejar algo mejor a los que vienen es un deber, y sostiene que esa generación ha fallado, con la España actual como
el capítulo de Frank Grimes de Los Simpsons. Un participante afirma que el 60% de la propiedad inmobiliaria está en manos de extranjeros y fondos, sin aportar ninguna fuente. Y a partir de ahí varios mensajes se enzarzan en reproches entre generaciones en vez de en cifras.
Francisbacon pide contexto: antes no estaba normalizado vivir en casa de los padres hasta los 30; a los 24 o 25 ya se era padre y se estaba independizado, con tres, cuatro o cinco hermanos y mucha presión social. Gutiérrez que le veo le da la razón y resume: en diez años se pagaba el piso tres veces, una a la compra y dos en intereses. Glokta dice que no hay que satanizar a nadie, pero que también tendrán que aportar. MapacheEnfurecido lo firma.
Qué cambia respecto a antes
El deflactor deja de ser el centro. Feyerabend gana la discusión del punto de partida y su corrector se acepta: nadie defiende ya que las 400.000 pesetas sean 36.000 euros. Lo que entra con fuerza es el coste total del préstamo, los testimonios familiares con años y pesetas encima de la mesa y el reparto de culpas. Aparecen dos culpables nuevos: los fondos y los que no compraron cuando tocaba. Y el hilo se pone personal; hay tramos en que se contesta con descalificaciones en lugar de con datos.