Diazepam, feminismo y el «no sé qué me pasa»: el hilo se parte
El hilo sobre la cantante de Dover se ha partido en dos. A un lado, los que siguen con la calculadora:
30 mg de diazepam como mínimo para estar así, según un cálculo que circula. Al otro, los que han dejado la farmacia y se han metido en la biografía. En medio, el vídeo de la entrevista y esa frase final que ya es un estribillo: «no sé qué me pasa».
Qué se ha sabido
En este tramo no hay enlaces ni tuits. Solo mensajes. El dato que más se repite es el de la dosis:
30 mg de diazepam como mínimo para justificar el estado que se ve en la entrevista. Un participante añade que la tolerancia a las benzodiacepinas crece rápido y apunta a un
mix con alcohol. Otro lo compara con su abuela y los orfidales. Y hay quien suelta una lista inventada de medicamentos con nombres de la artista y de la actualidad. La fecha de los mensajes:
24 y 25 de octubre de 2026.
Dónde está la bronca
La bronca ya no es solo química. Un grupo de mensajes se engancha a las citas del diario personal que se han colado en la conversación. Ahí aparecen referencias al feminismo radical y a agresiones sexuales. Un participante sostiene que eso demuestra
resentimiento y odio hacia los hombres. Otro lo lleva al terreno de la fama: dice que a una generación de mujeres se las sacó de su
puesto biológico y se las subió a un pedestal, y que luego se las dejó caer. La réplica no tarda: que eso es mezclar la química con la ideología. Y que la entrevista es una operación de imagen o una forma de justificar una adicción. Frente a eso, varios mensajes piden humanidad:
pobrecilla, dicen, y que nadie se merece que se rían de él en su situación. La discusión salta de la farmacología a la sociología sin pasar por la casilla de salida.
Qué cambia respecto a antes
Antes se discutía si era intoxicación o ansiedad. Ahora se da por hecho que hay una sustancia y se discute qué significa. La hipótesis del cóctel alcohol y benzos gana peso en los mensajes. Y entra un asunto nuevo: el paso del tiempo. Varios participantes hablan de hacerse mayor, de la fama que se va y de la diferencia entre la juventud y la madurez. Uno recuerda el álbum de 1998 y la minicadena de su hermano. Otro dice que de joven brillas y de mayor molestas. Es la primera vez que el hilo mira hacia atrás con nostalgia en vez de con diagnóstico.
La experiencia personal que se cuela
Un participante cuenta que su padre también le pegaba y que, aun así, lo quiere con todo su corazón. No viene a cuento de la dosis, pero está ahí. Otro confiesa que creció con el disco de 1998 y que lo compraba en la tienda heavy del barrio. Son los mensajes que menos discuten y los que más se leen.
Lo que queda
El hilo sigue. Unos esperan que se aclare qué había en el vaso. Otros ya han pasado a otra cosa: a discutir si el feminismo es una estafa o un refugio, si la fama es un premio o una trampa, y si reírse de una cantante caída es entretenimiento o crueldad. La conversación no se cierra. Se abre.