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Resumen del debate: Han vuelto los Tigretones!!!
RESUMEN DEL DEBATE · 86 respuestas · actualizado el 20 Oct 2026
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Los Tigretones vuelven fabricados en Túnez y sin el sabor de antes
Después de meses desaparecidos de las estanterías por el lío de la mermelada de albaricoque, los Tigretones han vuelto. Vuelven con la misma marca, con un envoltorio parecido y con una novedad que ha sentado como un tiro a quien los esperaba: en el paquete pone «producido en Túnez». El bollo de toda la vida, el que se compraba en el recreo, ya no se hornea aquí. La noticia ha caído como un jarro de agua fría entre quienes guardaban el recuerdo del sabor original y ahora se encuentran con un producto que, dicen, se parece a los antiguos «como un huevo a una castaña».
Qué pasó con la mermelada de albaricoque
El motivo de la retirada fue, según se recuerda en la conversación, la sospecha de que la mermelada de albaricoque que llevaban era cancerígena. No hay en el material ninguna resolución oficial que confirme ni desmienta ese extremo: se habla de lo que decían las tiendas y de la desaparición del producto, no de un informe sanitario. Conviene separar el rumor de la evidencia. Lo que sí es un hecho comprobable es que los Tigretones dejaron de venderse durante un tiempo y que ahora han vuelto.
La vuelta no ha sido recibida con entusiasmo. La primera reacción es de decepción: el sabor no es el mismo, el tamaño parece menor y el origen industrial ha cambiado. Hay quien lo resume con sorna: «seguro que ahora lo han hecho más pequeño y menos cancerígeno». La ironía es la forma más suave de decirlo.
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Por qué se fabrican en Túnez y no en España
La pregunta del millón. El traslado de la producción a Túnez se lee en el hilo como un síntoma, no como una anécdota. Hay quien lo atribuye al coste laboral: un obrero en Túnez sale más barato que uno español. Y hay quien añade la presión fiscal: el IRPF, las cotizaciones y la carga sobre las empresas empujan a buscar países con costes más bajos. Es una explicación que se repite en muchos sectores, no solo en la bollería industrial.
El resultado es una paradoja que escuece: el producto se hace fuera, pero se vende al precio de siempre o más caro. «El precio por supuesto no es tunecino sino suizo», resume una intervención. La marca pertenece a un gigante internacional y la producción se ha deslocalizado. El consumidor paga la marca y el recuerdo, no la fábrica.
El problema no es solo el origen: es el sabor
La queja más repetida no es económica, es sensorial. Los Tigretones de ahora no saben a los de antes. Y no es un caso aislado: en la conversación se citan los Chocapic, cuyo sabor cambió cuando les pusieron el Nutriscore A, y los Bollycao, cuyo relleno ya no tiene nada que ver con el de los ochenta. «Todos esos sabores de nuestra infancia ya no existen», se lamenta alguien.
La reformulación de productos para mejorar el perfil nutricional tiene un coste: se pierde grasa, se pierde azúcar, se pierde sabor. Y el consumidor lo nota. La industria lo llama mejora; el paladar lo llama traición.
La nostalgia como negocio
El Tigretón no es un bollo: es un objeto de memoria. Se compraba en el recreo, se cambiaba en el patio, se comía con prisa. Por eso la decepción es mayor. «Esto no lo compro para el cuerpo; lo compraba para el alma», dice una intervención que resume el sentimiento general. La nostalgia es un mercado enorme y las marcas lo saben. Pero cuando el producto no está a la altura del recuerdo, el efecto es el contrario: se rompe el vínculo.
Hay quien ha decidido no volver a comprarlos. Hay quien los compra igual, uno al año, para recordar. Y hay quien señala que el problema no es Túnez, sino la lógica industrial que convierte un bollo en una commodity global.
El dato que descoloca
Al final, la discusión sobre los Tigretones acaba siendo una discusión sobre el país. Sobre qué se fabrica aquí, qué se importa y qué queda de la industria alimentaria española. Un bollo de merienda como termómetro de una economía que deslocaliza hasta lo más trivial. Y mientras tanto, el paquete sigue en la estantería, con la misma marca y otro origen. El sabor, eso sí, ya no es el mismo.
💬 LO QUE DICEN LOS FOREROS
«Seguro que ahora lo han hecho más pequeño y menos cancerígeno… y no está ni remotamente tan bueno como antes.»
— Gonzalor · Decepción con el nuevo producto
«Lo mismo pasó con los Chocapic, les cambiaron la fórmula para que tuvieran Nutriscore A (con dos cojones) y ahora no saben a nada.»
— Gonzalor · Reformulación y pérdida de sabor
«Esto no lo compro/ compraba para el cuerpo; los compraba para el alma, me traían buenos recuerdos...»
— Viva Bankia manque pierda · Nostalgia y valor emocional
📊 OPINIONES
Peso aproximado de cada postura en el debate. No es una encuesta.
Decepción por el cambio de sabor y origen55%
Indiferencia o compra nostálgica ocasional30%
Crítica a la deslocalización industrial15%
📌 DATOS
Los Tigretones dejaron de venderse durante un tiempo por la polémica de la mermelada de albaricoque
El producto vuelve con la etiqueta «producido en Túnez»
📅 EVOLUCIÓN
Mes anteriorLos Tigretones desaparecen de las tiendas por la polémica de la mermelada de albaricoque
Fecha del hiloVuelven a la venta con producción en Túnez y sabor distinto
Los foreros comparan los Tigretones con la Coca-Cola fabricada en Marruecos y recuerdan los Búlgaros con licor, mientras el debate se llena de nostalgia y sospechas.