Tigretones tunecinos: el hilo se parte entre nostalgia y boicot
El hilo de Consumo Responsable sobre los Tigretones se ha llenado en dos días de mensajes que mezclan el cabreo por la producción en Túnez con la nostalgia del sabor de la infancia. Desde el 19 de octubre, los foreros discuten si el bollo merece la pena, si el cambio de fórmula es una traición y si tiene sentido comprar un producto que ya no se fabrica en España.
Qué se ha sabido
El debate arranca con el vídeo
, que varios usuarios comparten para ilustrar la nostalgia del producto. A partir de ahí, los mensajes se centran en el origen tunecino y en la calidad actual. Un forero recuerda que los Tigretones nunca se retiraron del mercado y que el cierre de las fábricas de Valladolid y Barcelona fue lo que llevó la producción fuera. Otro aporta que los Chocapic cambiaron su fórmula para obtener un Nutriscore A y que desde entonces no los compra. Varios señalan que los Bollycao actuales no tienen nada que ver con los de los ochenta. También se menciona que el precio no ha bajado pese a fabricarse en el extranjero. Un usuario enlaza una imagen de la Pantera Rosa para comparar épocas:
la Pantera Rosa de antes.
Dónde está la bronca
La discusión se parte en dos. Por un lado, están los que defienden que el producto sigue existiendo y que el problema es solo de expectativas: «nunca se fueron», dice un forero, que añade que él sigue comprando uno al año. Por otro, los que consideran que el sabor ha cambiado y que el traslado a Túnez es una muestra de deslocalización industrial. Un participante sostiene que el cambio de fórmula responde a la búsqueda de un Nutriscore mejor, y otro afirma que el relleno de los Bollycao ya no se parece al de los ochenta. La bronca sube cuando se mezcla con política fiscal: un usuario responsabiliza al IRPF y a las cotizaciones de que las empresas se marchen, y otro le responde que es un expolio. También hay quien ironiza con que ahora los bollos son halal y quien recuerda que el bulo de la mermelada cancerígena nunca existió. La mayoría coincide en que el paladar cambia y que los dos primeros bocados saben a gloria, pero luego empalagan.
Qué cambia respecto a antes
En este tramo se da por superado el debate sobre si los Tigretones habían desaparecido: varios confirman que nunca se retiraron, solo se dejaron de fabricar en España. La predicción de que el sabor no sería el mismo se cumple para casi todos los que los han probado. Entra un asunto nuevo: la comparación con otros productos de la infancia, como los Chocapic, los Bollycao o las galletas Marbú. También aparece la idea de que el precio no se ha ajustado al coste tunecino. Y surge la propuesta de hacer un Tigretón casero para competir con el industrial.
Experiencias y cálculos
Un forero cuenta que dejó de comerlos cuando cambiaron el relleno y que ahora sabe a plástico. Otro recuerda que de niño desayunaba donuts y cuernos de chocolate y se pregunta cómo no tiene los dientes destrozados. Varios admiten que el paladar adulto ya no disfruta como el infantil. Un usuario calcula que no se debe comer más de uno o dos al mes por su contenido en azúcar y grasas. Y hay quien bromea con que los cromos que traerán los Tigretones tunecinos serán de cabras o de chalecos con TNT.
El hilo sigue vivo y sin consenso: unos los compran por deber de memoria, otros los dejan pasar y algunos ya están pensando en hacer su propia versión.