La muerte de Jorge Messi: el dinero que no pudo frenar el
cáncer
¿De qué sirve una fortuna cuando el diagnóstico es un cáncer de páncreas? La noticia de la muerte de Jorge Messi, padre y representante de Lionel Messi, ha sacudido el comentario público. El hombre que gestionaba la carrera del astro argentino ha muerto a los 68 años en Rosario, la ciudad donde la familia siempre mantuvo sus raíces. La cifra que circula sobre su patrimonio, unos 500 millones de euros, choca con la impotencia del diagnóstico.
La conversación se ha dividido. Por un lado, los que ven una ironía cruel en que semejante fortuna no lograra un tratamiento en un hospital de primer nivel mundial. Por otro, la realidad médica: el cáncer de páncreas, cuando se detecta, suele ser una sentencia en el medio plazo, con independencia del presupuesto del paciente. La confianza con el médico de toda la vida pesa, y no es un factor menor.
Hay un tercer elemento, menos comentado: la muerte iguala. A los 68, el padre de Messi estaba a las puertas, como se ha dicho. No era una muerte prematura, aunque para una familia famosa siempre lo parece. El dinero no se llevó nada. Queda la herencia, pero también la evidencia de que la cuenta atrás del cáncer no se negocia con patrimonio. La ironía, si existe, es demasiado cruel para celebrarla.