'SUPEROFERTA' en el McDonald's polaco: las pantallas cambian, la freidora no
Un cartel con el rótulo
SUPEROFERTA en un local de McDonald's de Polonia sería una anécdota sin valor si no fuera porque ha desatado una bronca de las que no se olvidan. La imagen en cuestión muestra lo de siempre: pantallas digitales, luces y un reclamo comercial a tamaño gigante. Pero la carcasa moderna esconde un detalle que circula como sentencia: la freidora sigue siendo la misma vieja traidora. No es ninguna novedad: en 2020 ya se veían promociones de ese tipo en los locales polacos.
La discusión que ha surgido alrededor no tiene que ver con el precio de una hamburguesa. Un sector sostiene que los cambios demográficos -en particular, la llegada de población migrante- alteran los hábitos de consumo y los patrones de afluencia a estos establecimientos. Frente a eso, hay quien recuerda que la inmigración es una consecuencia de dinámicas estructurales: guerras, desigualdad, crisis de natalidad. Abrir o cerrar fronteras no es lo que empuja a la gente a salir de su país; solo facilita o dificulta el camino. Así que convertir una foto de una hamburguesería en un plebiscito sobre las identidades es, cuando menos, una boutade.
Como guinda, los comentarios más irónicos reclaman ver el mismo cartel en el McDonald's de Lérida, por aquello del día y la noche. Quizá en la provincia española la superoferta sea otra, pero el fondo del asunto no cambiaría: una cadena global adapta sus promociones al mercado local, y eso no es una novedad geopolítica.
¿Qué dice de nosotros que una simple foto sirva para reabrir las mismas batallas de siempre? La pregunta queda en el aire, mientras la freidora sigue donde estaba, vieja y traidora.