El hilo se parte entre los que ven vagancia y los que ven aritmética
El hilo deja la anécdota francesa y entra en una pelea de fondo: si la negativa de la Gen Z a trabajar en las condiciones actuales es vagancia o es la única respuesta posible a un sistema que ya no paga. Un participante lo resume: «Y vivir para pagar facturas no es un beneficio. Ni tampoco un incentivo». La discusión se encona cuando alguien avisa de que los que pagarán el pato serán los Gen X, y otro responde que la realidad pondrá a cada uno en su sitio.
Qué se ha sabido
En este tramo se pegan tres cosas: un vídeo de YouTube (
) que se comenta de pasada, un tuit de @Konrad Berkowicz (
) que se trae a colación para hablar de «terracismo elevado a la enésima potencia», y un enlace de El Debate:
Francia, una bomba que puede arrastrar a toda la eurozona, nosotros incluidos. Ese artículo sirve para que un forero despliegue su teoría: que un estado social demasiado generoso desincentiva, que Francia se ha pasado de frenada y que lo vamos a pagar. Otro participante aporta un cálculo sobre la vivienda: un piso comprado en los 90 por 15 millones de pesetas (unos 90.000 euros de hoy) exigía tres años de ahorro para la entrada incluso con sueldo decente. Y alguien más sentencia que la semana de 35 horas ya está aquí.
Dónde está la bronca
La bronca se divide en dos bloques. Por un lado, los que sostienen que la chica y su generación tienen razón en el diagnóstico pero son unos vagos en la práctica. «Si tienen razón. Pero lo malo es que, a pesar de tener razón, son unos putos vagos», escribe un forero, que añade que ni el sistema educativo ni sus padres los han educado para trabajar. En esa línea, otro participante asegura que los jóvenes prefieren vivir de los padres antes que vender la salud por cuatro perras, y que los padres lo consienten. Un tercero avisa de que la realidad pondrá a cada uno en su sitio, y un cuarto ironiza con que cuando apriete el hambre ya irán a recoger algodón o a remar.
Por otro lado, los que defienden que el problema no es la actitud de los chavales sino las condiciones. «El problema no está en la actitud de la chavalada, sino en que el empresaurio promedio paga lo que paga, que es el mínimo legal, y porque le obligan», resume un participante. Otro apunta que la hiperproductividad tecnológica no ha revertido en la sociedad. Y un tercero recuerda que los Gen X también van a pagar el pato después de haber cotizado toda su vida y estar precarizados. La discusión deriva hacia el estado social: si es muy generoso, desincentiva; si no existe, la gente se muere por la calle. Francia, dicen, se ha pasado de frenada.
El tono sube cuando se cruzan acusaciones de egoísmo y de vivir del Estado. Un forero sentencia que los que llaman vagos a los chavales son los mismos que ahora dan la tabarra. Otro responde que hay que empezar a apalear a quienes importan masivamente, aunque esa frase se queda sin desarrollo. Y un tercero avisa de que los jóvenes no se van a levantar en armas: «No se levantaron nunca con los faraones o con Genghis Kan y se van a levantar en una democracia social del siglo XXI en Europa Occidental».
Qué cambia respecto a antes
Lo que antes era una pelea generacional en abstracto ahora se concreta en dos frentes: los que creen que la Gen Z es una generación de flojos con la piel muy fina y los que sostienen que el sistema está roto y que la negativa a trabajar es la única respuesta racional. El enlace sobre Francia mete la política económica en la conversación: el estado social, la deuda y el efecto dominó en la eurozona. Y aparece un dato nuevo: el cálculo de los tres años de ahorro para una entrada en los 90, que un forero usa para decir que antes también costaba, aunque entonces había deducciones y la vida era más barata. La predicción que sobrevuela el tramo es que esto va a reventar, pero nadie concreta cuándo ni cómo.