Almodóvar en Sol y querella de Manos Limpias contra el delegado
El tramo se abre con una visita que nadie esperaba y una querella que sí. Almodóvar aparece en la Puerta del Sol, se pasea entre las tiendas de campaña y suelta que Maricarmen es la gota que ha colmado el vaso. Casi a la vez, Manos Limpias presenta una querella contra el delegado del Gobierno en Madrid por la acampada. Las dos piezas caen juntas y arrastran todo lo demás.
Qué se ha sabido
Primero, la visita. Un forero pega el tuit de prensa con la frase del director manchego y el hilo se llena de respuestas. Segundo, la querella: entra por otro tuit y con ella vuelve el choque entre el Ayuntamiento y la Delegación del Gobierno.
Tercero, el encierro en la Agencia de Vivienda Social de la Comunidad de Madrid. Los sindicatos de vivienda de
Tetuán, Moratalaz, Carabanchel y San Blas-Canillejas se meten en el edificio y piden una mesa de negociación para paralizar los desahucios de vivienda pública. El mensaje con la captura se pega tal cual.
Cuarto, Ceuta. Un participante enlaza que el delegado del Gobierno en Ceuta comunicó a Moncloa su decisión de no seguir en el cargo y que hará oficial la dimisión el lunes. Su lectura: se habla de la plaza y no del cese.
la cobertura de 20minutos sobre Ndongo
Quinto, Bertrand Ndongo. El comunicador va a la plaza, lo rodean y acaba saliendo de los alrededores. Lo cuenta quien pega la noticia, con la ficha del medio y todo.
Y sexto, el mercado. Alguien lanza prohibir la compra de vivienda a personas jurídicas y a extranjeros no nacionalizados, con un impuesto del
45% sobre el precio y un
30% extra en IBI y tasa de basuras para residentes de la UE. Es una propuesta de foro, no una medida aprobada.
Dónde está la bronca
Tres frentes otra vez, pero con nombres nuevos.
El primero, la propiedad. Un sector sostiene que todo esto es una operación a gran escala para que el Estado termine interviniendo la vivienda, y avisan de que ya se dicta a los propietarios por cuánto pueden alquilar sus pisos. La respuesta llega por el otro lado: que el problema no es el inquilino sino el mercado, que la renta antigua congelaba el precio y arruinaba el mantenimiento, y que el mercado libre pone al ciudadano en asimetría total frente a los grandes tenedores.
Aquí entra el dato que desactiva medio hilo. Un participante recuerda que expropiar exige pagar el precio de mercado y pone un ejemplo: un piso de los años setenta en primera línea de playa puede costar al Estado
800.000 euros.
Con lo cual la expropiación masiva que se teme no sale gratis.
El segundo, la demografía de la queja. Unos dicen que la mayoría de los españoles son propietarios y que casi nadie simpatiza con la renta antigua, así que el plan les saldrá por la culata. Frente a eso, otro grupo insiste en que la mayoría no quiere que la vivienda baje, empezando por los que gobiernan y por casi todos los parlamentarios. Y un tercero calcula que España tiene un
80% de viviendas deshabitadas o en trámite de abandono:
ese cálculo no se respalda con nada.
El tercero, el guion. Vuelve la lista de coincidencias con mayo de 2011: la vivienda como chispa, un Gobierno socialista, elecciones a la vista, acampada en Sol y candidato del PP gallego.
Se repite como si fuese un hallazgo. Y vuelve la pregunta de siempre: cuánto tarda el próximo Ejecutivo de coalición de derechas en comerse una huelga general.
También hay quien coloca el asunto en el marco internacional: que si esto se ensaya primero en Latinoamérica, luego en Estados Unidos y después se exporta a occidente. No hay prueba, solo la repetición.
Las apuestas del hilo
Aquí el tramo se pone a pronosticar sin pudor. Uno pregunta directamente cuánto tardarán los sindicatos en montarle una huelga general al nuevo Gobierno. Otro adelanta manifestaciones cada semana y huelga antes del primer mes. Un tercero apunta que el PP ganará y heredará el problema. Y uno más mete la cita americana: si a Trump le va mal el
3 de noviembre, hay margen; si no, avisados.
Qué cambia respecto a antes
Entran tres cosas nuevas. La protesta deja de ser solo la plaza: los sindicatos de vivienda llevan el pulso al edificio público de la Comunidad. Bertrand Ndongo se convierte en el primer nombre propio que entra y sale de Sol en este tramo. Y la querella añade una capa que hasta ahora no estaba: ya no es solo política, es un pleito. Ceuta y Soros siguen de fondo, sin que nadie enseñe un papel.