El hilo se enciende con la altura: de Benidorm a la guerra civil
La conversación sobre la propuesta de Feijóo para dividir pisos y ganar altura ha pegado un giro brusco. Lo que empezó como un debate sobre oferta y demanda ha derivado en un intercambio de descalificaciones, predicciones apocalípticas y un choque frontal entre los que creen que la medida abaratará la vivienda y los que la ven como una fábrica de zulos. El hilo se ha partido en dos y las posturas se han radicalizado.
Qué se ha sabido
En este tramo no hay noticias nuevas. Los participantes siguen discutiendo a partir de la propuesta original y de los enlaces ya compartidos.
Klaus María aporta un argumento técnico: la oferta de vivienda es muy inelástica a corto plazo, y como la demanda también lo es, cualquier movimiento del mercado se traduce en subidas de precio brutales.
fayser comparte un mapa de usos del suelo de Madrid y asegura que lo que rodea la zona urbana son pastos o cultivos de secano que no valen un euro: «No se edifica porque no se quiere, no porque no haya espacio de sobra».
Sr Julian pone el ejemplo de una ciudad china de solo
10 km² con
500.000 personas viviendo en edificios de
50 plantas, y menciona un edificio de
35 plantas que vio en Francia.
frangelico advierte de que hay un tapón de protección al norte y oeste de Madrid y algo más abajo al sureste, y duda de que haya tanto sitio para ciudades satélite.
ArmiArma señala que Benidorm tiene mucho terreno comunitario alrededor de cada edificio alto y que eso requiere una planificación muy definida desde el inicio.
bladu calcula que los pisos de
30 m² acabarán valiendo lo que hoy uno de
60 m² y critica los problemas de fontanería y salida de humos al duplicar cocinas y baños.
Dónde está la bronca
El choque central es entre los que defienden la medida como solución y los que la consideran un parche que empeorará la vida de la gente.
Crédito Social Bajo sostiene que hay mucho individualismo y que no tiene sentido tanto piso grande de cuatro o cinco habitaciones: «Es adaptar lo que hay al mercado actual».
Julianillo va más allá: «A mí me parece bien, lo primero que tenemos que hacer es solucionar el tema de que la gente tenga un sitio donde vivir, no me preocupa que sean solo
50 m²».
Remeros estalla contra esa idea: «Estamos en récord histórico de hacinamiento y creciendo, pero hay demasiada gente que vive sola».
ArmiArma rebate el argumento de los precios: «Mejores precios, no. Si son altos y a mejores precios el m², ya vamos mal. En el propio Benidorm, los más caros son los más altos».
en tu casa o en mi cueva augura que la medida reventará la convivencia en colmenas más compactas.
germano89 teme que los baños y cocinas acaben siendo compartidos.
McNulty carga contra los políticos que hablan de construir más sin controlar la inmigración.
Arista pide no concentrar todo en Madrid y fomentar que las empresas se instalen en provincias.
URULOK lo resume: «Que liberen puto suelo. No hay más».
La bronca sube de tono con insultos y descalificaciones.
Arista acusa a las derechas de defender el negocio de los usureros y humillar a los que tienen poco.
mindusky y
sasuke hablan de «panchitización» de España, un término despectivo que varios participantes emplean contra la inmigración.
jdblazquez pide que se calle «el gilipollas este» y compara el modelo con Hong Kong.
IMPULSES lanza una advertencia: «Sois conscientes que vamos a una guerra civil como no se solucionen urgentemente muchos problemas de este país».
Beam pregunta con ironía: «Pero no queríais más vivienda?».
ibizamaster responde que es más fácil pero que esa no es la agenda.
Señor Turles ironiza con votar al PSOE como estrategia aceleracionista.
Qué cambia respecto a antes
El debate técnico sobre la elasticidad de la oferta y el suelo ha quedado enterrado por la polémica sobre la inmigración y los insultos. La discusión sobre si la medida abarata la vivienda o fabrica colmenas sigue sin resolverse, pero ahora el tono es mucho más agresivo. Las predicciones apocalípticas han entrado con fuerza: desde la guerra civil de
IMPULSES hasta el colapso de la convivencia en edificios con cientos de vecinos. La comparación con Benidorm y Hong Kong se ha convertido en el nuevo campo de batalla. Nadie ha aportado datos nuevos sobre la propuesta del PP; todo son opiniones y cálculos de brocha gorda.