El hilo se enciende: Feijóo, «sacrificios» y la sombra del FMI
El foro ha dejado de discutir sobre escaños y se ha metido en la yugular. El detonante es el mensaje de los sacrificios, que varios leen como una copia literal del manual del FMI. Un participante lo suelta sin anestesia: el candidato «coge el boletín del FMI y a polla fuera la suelta». A partir de ahí, el hilo se convierte en un ring: unos defienden que la verdad económica es incómoda, otros responden que quien pide sacrificios vive del cuento, y un tercer grupo directamente pide que esto arda.
Qué se ha sabido
En este tramo no hay noticias nuevas, sino lecturas cruzadas del mismo discurso. Un participante pega un tuit que se comenta aquí:
. Otro recuerda que el PP lleva años con la misma canción y que en Bruselas ha ido de la mano del PSOE para firmar muchas cosas, así que si vuelve a gobernar será «más de lo mismo» en inmigración y algún retoque en vivienda. Un tercero aporta una cifra que se repite en el hilo:
140.000 millones de euros costó a todos la reestructuración bancaria, el «mayor robo de la historia de España», según su versión. Y un cuarto saca a relucir las declaraciones del candidato sobre las bajas laborales de hace unos días, que atribuye a las recomendaciones del FMI. En el apartado autonómico, se comparan los tipos de transmisiones patrimoniales: en Andalucía han bajado del
7% al 6,75% con el objetivo de llegar al 6%, y el tope para el tipo reducido sube de
150.000 a 200.000 euros; en Asturias, con el PSOE, el tipo es del
4% hasta 150.000 y del
6% por encima. El que pega el dato lo usa para reivindicar la presión de Vox. También se cita un gráfico bancario para sostener que las fusiones están alineadas con el Gobierno y que a los catalanes les dieron el resto de cajas de España mientras a otros les quitaban la casa en 2012.
Dónde está la bronca
La pelea ya no es sobre Feijóo, es sobre si el mensaje es un error de forma o una traición de fondo. Un participante lo tiene claro: las ideas son las adecuadas, la única manera de sortear lo que viene es con ciertos sacrificios, pero es «estúpido» anunciarlo en campaña. Eso se confiesa en la investidura y quedas como un tipo responsable. El problema, dice, es que el candidato no asume que es candidato y no presidente. Frente a eso, otro responde que si no promete recortes y promete subir sueldos y pensiones sin financiación, no ve la diferencia con la izquierda, y que para eso ya vota al PSOE. Un tercero sentencia que el PP y el PSOE son lo mismo y que el PP pacta con Vox porque nadie más quiere votar con ellos. Y un cuarto avisa de que si sale el PP, los sindicatos se pasarán el día proponiendo huelgas. La bronca sube de tono cuando alguien compara al candidato con Rajoy: «es Rajoy pero sin gracia», dice, y recuerda que el otro era un ladrón gracioso porque se trababa. Otro responde que Rajoy fue un desastre y que hemos pagado 140.000 millones para seguir manteniendo la burbuja inmobiliaria. La discusión deriva en quién tiene pisitos y cuánto ingresa al mes, y ahí el hilo se rompe. Hay quien pide que se deje de insultar y recuerda que existe el botón de ignorar; otro contesta que si no te gustan las ideas contrarias, no entres en un foro de debate. Y en medio del fuego cruzado, alguien suelta que esto ya es una «guerra civil económica»: antes te mataban, ahora te dejan en la ruina.
Qué cambia respecto a antes
Lo que antes era un cálculo electoral a años vista se ha convertido en un ajuste de cuentas con el pasado. El debate ya no va de si Feijóo pierde votos, sino de si el PP es capaz de hacer algo distinto a lo que hizo Rajoy. La predicción de que el PP no cambiaría de líder sigue en pie, pero ahora se le añade otra: si gobierna, hará lo mismo que el PSOE en Bruselas y en inmigración. Entra un asunto nuevo, el de las bajas laborales y el FMI, que nadie había mencionado hasta ahora. Y entra, sobre todo, la sensación de que el mensaje de los sacrificios no es un error de comunicación, sino la confirmación de un programa que ya estaba escrito. El hilo no se resuelve: se atasca en insultos y en cuentas de la lechera.
El cálculo que nadie discute
Entre tanta bronca, hay un dato que se repite sin que nadie lo rebata: los 140.000 millones de euros de la reestructuración bancaria. Un participante lo usa para atacar al PP y otro para atacar al PSOE, pero nadie lo corrige. Es la cifra que sobrevuela el hilo como un fantasma. Y al lado, la comparación fiscal entre Andalucía y Asturias, que sirve para lo de siempre: unos para decir que Vox presiona y otros para decir que el PP no baja impuestos ni cuando puede.