El hilo se parte: unos miran a 2030, otros piden hecatombe
La conversación ya no va de Feijóo. En este tramo el hilo se parte en dos: los que calculan escenarios electorales a años vista y los que directamente piden que todo arda. Un participante abre fuego poniendo sus ojos en
2030 y soñando con una coalición entre Abascal y Ayuso, y se corrige a sí mismo: había dicho 2034, rectifica a 2030. A partir de ahí, el hilo se llena de tuits pegados por un mismo usuario sobre fondos buitre, autobuses de mítines y desahucios, y de una discusión sobre si el PP y VOX son alternativa o son el problema.
Qué se ha sabido
En este tramo no hay noticias nuevas, sino cuentas y tuits. Un participante pega un mensaje de
@Muy.Mona que pregunta quién paga los autobuses, las comidas y los desplazamientos de los mítines de Sánchez. Otro tuit, de
@August Landmesser, asegura que el Gobierno vende suelo urbanizable a un fondo buitre por
dos millones de euros en lugar de construir o cederlo al ayuntamiento. Un tercero, de
@Capitán General de los Tercios, compara el trato dado a una jueza con el de otras personas en casos de desahucio. Y un cuarto, de
@Ipe Utrera-Molina, pide al Tribunal Supremo que detenga una medida y da la razón a VOX.
El mismo usuario que pega los tuits lanza un cálculo demográfico:
60.000 españoles emigraron a Hispanoamérica tras la guerra civil y, 85 años después, solo en Argentina son
1,5 millones. Aplica un porcentaje del
2400% a los
26 millones de habitantes de 1940 y le salen
624 millones de habitantes hoy. El cálculo se comenta entre bromas y nadie lo discute en serio.
En el apartado electoral, un participante sostiene que
PP+VOX suman 200 escaños y que, aunque se quedaran en 170, con los 6 de Junts llegarían a 176. Otro responde que Junts ha dicho que no volverá a investir a Sánchez pase lo que pase, y que podría darse el caso de que ninguno de los dos bloques pueda investir. Y un tercero calcula que Feijóo conseguirá hundirse lo suficiente para quedarse a muy pocos escaños de no poder investirse.
Dónde está la bronca
La pelea ya no es sobre Feijóo. Es sobre si votar sirve para algo. Un participante sostiene que las medidas contra los trabajadores suenan bien en ciertas cabezas, pero que la gente que vota a VOX y al PP es en su mayoría trabajadora, y anuncia que habrá que votar a otras opciones. Otro le recuerda que una ley concreta la votó también el PP. Y un tercero sentencia que el PP y VOX no son alternativa de nada, que son lo que hace que exista el PSOE, y que llevan más de 50 años con la misma canción.
Frente a eso, hay quien defiende que la verdad es políticamente tóxica y que por eso no se vota. Un participante compara el anuncio de sacrificios con presentarse a unas elecciones prometiendo una guerra, y pregunta si Trump habría ganado con ese mensaje. Otro responde que si la verdad no es bienvenida, se vivirá en la mentira, y añade que a él ya no le vale otra cosa que una hecatombe bíblica en este país. La discusión deriva en si el PP castiga o no el fracaso electoral: un participante recuerda que Rajoy perdió dos elecciones seguidas y no lo cambiaron hasta que heredó el gobierno, y sostiene que el PP sigue un sistema de primus inter pares y que el mejor posicionado es Feijóo, el CEO más antiguo.
Hay quien rectifica a medias. Un participante empieza diciendo que le gustaría ver a otro sacrificado debajo de un puente y acaba afirmando que el sacrificio va a los de siempre. Otro dice que entre Feijóo y Sánchez lo mismo le da, que pensaba votar nulo para evitar fraudes, pero que ya qué más da. Y un tercero apunta que lo bueno de que el PSOE arrase y haya cuatro años más de Sánchez será que Feijóo se irá a su pueblo y pondrán a un candidato medio normal. La respuesta es que no, que no se va a ningún pueblo, que en el PP no se castiga el fracaso electoral.
Qué cambia respecto a antes
Feijóo desaparece del centro del debate. Lo que antes era una discusión sobre su frase y su liderazgo ahora es una pelea sobre si votar a PP, a VOX, a otra cosa o no votar. Entra un escenario nuevo: la posibilidad de que Junts no invista a Sánchez y de que ninguno de los dos bloques pueda formar gobierno. Y entra también la hipótesis de que Feijóo se quede a muy pocos escaños de no poder investirse. La predicción de que el PP no castiga el fracaso electoral se mantiene, pero ya no se discute con datos nuevos, sino con el recuerdo de Rajoy.