El Constitucional entra en juego y el hilo se llena de tuits
El hilo ya no discute solo el fallo del Supremo. Ahora discute quién mueve ficha después. Y la ficha que todos ven moverse es el Constitucional. En esta tanda, la pelea se va al tribunal de garantías, a los tuits que unos pegan y otros ningunean, y a una pregunta que nadie responde: si el censo se toca o no se toca.
Qué se ha sabido
El tramo arranca con una interpretación de la sentencia:
«los nietos de exiliados que está demostrado que lo son pueden votar, los que no está demostrado no». Es decir, que el problema no sería el derecho en sí, sino la acreditación previa. Esa lectura la compra más de uno y la usa para bajar el tono de golpe de estado.
El enlace que se comenta es la pieza de El País del 12 de octubre sobre la suspensión del voto de los nacionalizados por la ley de nietos. Nadie la lee en voz alta, pero sirve para que varios vuelvan sobre el mismo punto: el censo cerrado y la imposibilidad de distinguir entre nacionalizados por la ley y por la instrucción antes de enero de 2027.
En medio, alguien suelta que
el voto por correo es «aún más aberrante que el presencial» y otro desarrolla el argumento del voto CERA: que se aplica a españoles que llevan décadas fuera, que no han pisado España, que no tienen intención de volver y que no pagan impuestos. La conclusión que saca es una:
«voto censitario».
Aparecen varios tuits. Uno de @It's now or never:
«El Supremo no se pliega a la petición/exigencia de Sánchez El Supremo resiste... España tiene solución». Otro de @HazteOir.org:
«Sánchez está rabiando: Los nacionalizados por la 'Ley de Nietos' NO podrán votar. El TS dice que 'prevalece el interés general' de un censo legal sobre 'derechos particulares'». Y otro más de @eldisidenteOK sobre comunistas y dinero. Los tuits se pegan sin más comentario, como munición.
También se cuelan tuits que no tienen nada que ver con el tema: obras de centros de inmigrantes en El Hierro y Granadilla, una agresión en Gran Vía, una acusación contra una persona pública por una casa en Atherton y un contrato con una empresa marroquí. Nadie los discute. Están ahí para calentar el ambiente.
Dónde está la bronca
La bronca se divide en tres. Un bloque sostiene que el Supremo ha hecho lo correcto porque el censo no se puede validar a tiempo y que, sin validación, no hay elecciones limpias. Otro bloque responde que eso es un golpe de estado y que el derecho al voto no se toca ni con una sentencia. Y un tercer bloque, el que más crece en esta tanda, dice que el voto no es un derecho absoluto y que quien no reside en España no debería votar aquí.
El argumento de la residencia gana peso. Un participante cuenta su caso: es argentino, vive en España desde hace años, trabaja y paga impuestos aquí, y dice que
«podría votar a Milei» porque no ha perdido el derecho, pero que no lo haría porque no vive la situación de Argentina.
«Yo decidiré por España, que es donde vivo, remo y pago mis impuestos». Ese mensaje ordena buena parte del tramo: la legitimidad no viene de la sangre, viene de la residencia y del impuesto.
Frente a eso, otro forero recuerda que los vascos fuera del País Vasco tampoco pueden votar en las autonómicas vascas. Y un tercero lleva el argumento al absurdo: si valiera el criterio de la sangre,
«toda hispanoamérica debería poder votar en España», y no solo los descendientes de hace 90 años, también los de hace 500.
El tono se ensucia. Hay mensajes que llaman terrorista al presidente, que llaman terrorista a la izquierda entera, que dicen que los rojos están enfermos y que a los de Sol habría que enviarlos a Marruecos. No son argumentos, son exabruptos. El hilo los deja pasar y sigue.
La pelea por el Constitucional es la más concreta. Un forero dice que
«ahora toca ir al prostitucional» y otro responde que
«menos mal que nos queda el Constitucional». Nadie concreta qué va a resolver ni cuándo. Un tercero avisa de que el Constitucional
«solo podrá permitir el intento de fraude electoral prevaricando», porque, según él, el derecho al voto no se ha eliminado, solo se ha condicionado a la acreditación.
Qué cambia respecto a antes
El eje se mueve. Antes la pelea era si el Supremo había hecho lo correcto o si era un golpe. Ahora la pelea es si el Constitucional lo va a arreglar o lo va a empeorar. Y aparece un asunto nuevo: el voto CERA y el voto por correo, que hasta ahora no habían salido con esta fuerza.
La predicción que se repite es que el Constitucional tiene la última palabra. Nadie da plazo. La otra predicción, más política, es que esto será
«casus belli durante toda la campaña».
Lo que no cambia es la pregunta sin respuesta: si el censo se toca o no. Alguien lo pregunta directamente. Nadie contesta.