El decreto de vivienda sale y la ministra: «tengo un cacao»
El decreto ya no es un borrador. El Consejo de Ministros aprobó el martes los dos reales decretos de vivienda y el Congreso los vota el viernes. La ministra Isabel Rodríguez se enredó en la rueda de prensa —
«tengo un cacao», soltó— y Sánchez grabó un vídeo para pedir apoyos. El hilo, mientras, hace lo de siempre: se parte entre liberalizar suelo y expropiar.
Qué se ha sabido
Spock trae el paquete entero. El decreto, bautizado en el foro como «Maricarmen», nace del desahucio de una mujer de
87 años con movilidad reducida que llevaba siete décadas en el distrito de Retiro. La ministra lo vinculó a ese caso y dijo que España «no puede permitirse» repetirlo. Lo que vino después fueron dos minutos de balbuceos ante un periodista.
Spock cuelga también el vídeo de Jose Vizner, que plantea si la salida es
expropiar un millón de viviendas o construir un millón, y el análisis de la nueva ley: «la crisis no es el precio». Añade la rueda de prensa de Sumar y el vídeo de Sánchez insistiendo en que es «razonablemente optimista» para la votación del viernes.
MasZumbidos pone los papeles sobre la mesa. Recuerda que la calificación del suelo es autonómica y municipal, y que en Madrid gobierna la derecha. Cita la
Ley 9/2001 del Suelo, la
Ley 1/2020 —la que amplió las declaraciones responsables— y la
Ley 11/2022 de medidas urgentes. Todas para agilizar. Ninguna ha llenado la comunidad de grúas.
IMPULSES deja un cálculo visto con sus ojos: un terreno de
500 m² no urbanizable cuesta
5.000 euros; el mismo terreno, ya urbanizable, salta a
300.000. frangelico enlaza un texto sobre cómo las grandes ciudades meten más vivienda y recomienda películas viejas para entender de dónde venimos.
Dónde está la bronca
El choque de fondo es liberalizar contra expropiar, y nadie lo esconde. dragon33 lo tiene claro:
«SI TIENE SOLUCIÓN», dice, y pide liberalizar suelo, desregular alturas y quitar potestades a los ayuntamientos. Su modelo es Hong Kong: si no hay suelo, hay cielo. Rascacielos residenciales.
MasZumbidos le contesta con las leyes de Madrid ya aprobadas. El argumento: si desregular no ha movido una sola grúa, la tesis de que falta libertad no se sostiene. BigTwentyOne suma su lista de culpables —cesiones obligatorias al municipio, impuestos, normas que protegen al moroso— y remata que
«todo esto no lo hace el estado, no el mercado».
La otra grieta es quién tiene los pisos. Chimpu enumera tenedores y le pone cifra a uno conocido:
23 propiedades. pepitogruñon sostiene, en su tono, que los bancos no quieren construir porque bajaría las rentas y les saltarían los impagos. Nadie le discute la mecánica.
Y vuelve el filtro migratorio. Varios participantes piden expulsar a migrantes, prohibir la compra a quien no sea residente o acotar cuántas viviendas puede tener una persona. Ciudadano 0 lo resume en una línea:
limitar el número de viviendas en propiedad y asunto resuelto.
pepeleches replica que el problema no es de equilibrio:
«la diferencia entre una y otra es sideral». Oferta machacada por burocracia y ocupación, demanda inflada por hogares más pequeños y nueva población.
Qué cambia respecto a antes
El decreto deja de ser rumor y pasa a votación. La pelea franquista cede terreno y entra material nuevo: los vídeos de Vizner, la ley recién aprobada, el «tengo un cacao». También aparece una pregunta incómoda de stiff upper lip:
«¿Pero por qué no se construye más? ¿No será que la demanda no puede pagar esos precios?». Ahí se cruzan los dos bandos sin respuesta.
Walter Eucken avisa de que con las reagrupaciones familiares volverá el chabolismo vertical y cifra la salida:
un par de millones de VPO en unos pocos años. Nadie rebate la cifra. Nut zanja el hilo: no hay solución porque no hay voluntad política, ni de unos ni de otros.
El piso compartido
Botones Sacarino cuenta su experiencia como arrendador: si metes a ocho o diez personas cobras más y tienes más nóminas que respalden el pago, pero a los años
«te lo acaban destrozando». Habla de inquilinos que subarrendaron habitaciones sin permiso del dueño. Avulense64 apunta lo mismo desde el otro lado: es más rentable meter a más gente en un piso que alquilárselo a una pareja solvente.