El Brent puede caer 20 dólares en pantalla, pero el barril físico sigue caro
Un banco alemán pone cifra al optimismo: Commerzbank anticipa una caída del crudo de Brent de 20 dólares por barril, un 19%, ante la recuperación de los flujos de petróleo desde Oriente Medio. La Casa Blanca había anunciado poco antes que el precio caería en picado con una pronta llegada de la paz a Irán. Hasta ahí el relato. El problema es que el crudo que se negocia en pantalla y el que llega físicamente a una refinería europea son dos cosas distintas, y la segunda no se abarata por decreto.
El flete que se come el recorte
Alquilar un superpetrolero ha pasado de unos 100.000 a 900.000 dólares diarios. Nueve veces más. Entre transporte, seguros y primas de guerra se añaden entre 20 y 30 dólares por barril que no aparecen en el precio del futuro. Es decir, el Brent puede bajar a 85 y el barril que entra en Rotterdam seguir costando lo mismo o más. La caída de la que presume el informe se la traga el flete.
Hay quien sostiene que el estrecho de Ormuz seguirá encareciendo el crudo más de un año, y que ese sobrecoste no va a desaparecer por mucho que los pozos vuelvan a bombear. El cálculo más optimista asume que los flujos se normalizan en semanas; el pesimista parte de que la prima de riesgo geopolítico se ha quedado a vivir en la tarifa.
El diésel va por libre
Lo que sale del Golfo ya es casi tanto crudo como antes, pero los productos refinados siguen un 30% por debajo. Faltan además los envíos rusos de gasóleo, lastrados por los ataques a sus refinerías. La Agencia Internacional de la Energía habla de tensión en el gasóleo hasta bien entrado el año. El crudo se mueve; el gasóleo que mueve camiones y tractores, no.
El cuello de botella no es el pozo, es la planta. Se puede construir refino, pero nadie invierte a 30 años en una infraestructura que quizá se quede a medio uso cuando la demanda se electrifique. Diez años de transición bastan para que las cuentas no salgan. Y sin plantas nuevas, el diésel seguirá marcando su propio precio.
¿Por qué la gasolina no baja aunque caiga el Brent?
Porque el precio del surtidor no se forma solo con la cotización del futuro. El coste del flete, los seguros de guerra y la escasez de refinados pesan más que el barril teórico. A eso se suma que el crudo que no se extrae por inactividad de los pozos no se recupera de un día para otro. El mercado puede celebrar una cifra en pantalla mientras el consumidor sigue pagando la factura real.
El optimismo tiene fecha
El informe llega en un momento en que cualquier buena noticia sobre el crudo vale su peso en titulares. La recuperación de los flujos en Oriente Medio es real y evita que los pozos se cierren por inactividad, algo que sí sería un problema a medio plazo. Pero de ahí a que el surtidor lo note hay un trecho que nadie ha medido.
La caída del Brent a 85 dólares deja el barril todavía muy por encima de lo que se pagaba antes del último episodio. Con estos diferenciales, el consumo debería desplomarse. No lo hace. Y el flete sigue multiplicado por nueve.