Del mito del pollo trans al menú Coronel Doble de 5 euros
La oferta ya no se discute. El hilo ha pasado a otra cosa: qué se pide dentro para que cunda, dónde están los cupones, si el rebozado tapa algo peor y por qué hay quien sigue yendo aunque lo llame atraco. La primera duda que suelta un forero es de manual: si eso son alitas de pollo o de gorrión.
Qué se ha sabido
La operativa, según quien la usa. Covid-8M repite el método y añade el detalle que faltaba: en la app hay un apartado de cupones y otro de ofertas, y nada de eso aparece en la cartelería de la tienda. Llevan meses con un club del ahorro. Su pedido de siempre es el
menú Coronel Doble, 5 euros, y las alitas para la mujer. Ayer pilló solo alitas. También cuenta que en mostrador ha hecho cola a pesar de haber pagado.
Otro participante dice que hoy ha comido eso mismo: alitas con patatas y huevo. Un tercero confiesa que va muy de vez en cuando y que el pollo frito le tiene loco igualmente. Un cuarto mira ahora mismo la web de un supermercado, saca el precio del ala cruda y recuerda que hay hueso, piel y sartén de por medio, así que el rebozado industrial tampoco arregla la cuenta de casa.
Y llega el aviso sanitario de andar por casa: si se valora la salud, comida rápida
una vez al mes. Lo firma un forero, no un nutricionista.
Dónde está la bronca
El hilo se parte en dos y no se mueve de ahí. Por un lado, los que sostienen que el producto es desecho industrial y que el rebozado hace todo el trabajo. Uno habla de 22 trozos de plumas rebozadas con vete tú a saber qué. Otro asegura que vio el género que entra en un KFC y que prefiere no volver a mirarlo. Y está el que da el visto bueno a medias: no será sano, pero cada cual con lo suyo.
Por el otro, los que defienden que por ese dinero no hay nada mejor. silverwindow se declara enganchado al rebozado y dice que el Coronel sabía lo que se hacía. Covid-8M responde que lo pesas y sale más barato que el pollo de carnicería, y encima pica.
En medio, el frente del «por ese precio hay otra cosa». Uno propone jamón de supermercado, barras de pan y tomates. Otro pide alas, aceite y sal, y dice que el rebozado es como unas pestañas postizas mal puestas: decora y estorba. Y el que nunca entendió las alitas, porque lo que hay es hueso, cartílago y grasa, y encima se come con las manos.
Vuelve el mito de siempre. Un participante rescata que el rebozado servía para que no se notara el pollo pasado y que así estarán dando salida a lo que no pudieron vender. Le contesta otro con la versión documentada, la de la cocción a presión, y con eso queda dicho lo que ya se dijo aquí. No hay acuerdo, pero tampoco lo había antes.
[Hay un desvío político y vuelve] Un mensaje suelto mete política por medio, con descalificaciones hacia un colectivo. Nadie lo sigue. Covid-8M pregunta en broma si comer ahí lo convierte en votante de cierto partido, y le responden con un «es pollo rebozado, relájate». El hilo vuelve a las alitas en dos réplicas.
El humor y las cuentas de la casa
El chiste de la semana es el
pollo trans. Un participante ironiza con que ahora el pollo frito es cancerígeno porque el de KFC es trans, y lo deja ahí, sin más recorrido. También hay quien zanja la discusión diciendo que otro se come cinco pollos en una noche y no arma tanto jaleo.
El chiste corto que más se repite es el de las palomas: mientras haya palomas, alitas baratas. Y el ruego a la cadena de supermercados de turno para que espabile e iguale la oferta.
Qué cambia respecto a antes
Que la pelea por el precio está agotada. Nadie discute ya si la oferta es barata. Lo que se discute es la letra pequeña —dónde están los cupones, cómo se pide, qué te dan— y el producto en sí. Entra una etiqueta nueva, la del pollo trans, que es broma y se queda en broma.
Y entra una experiencia que gana el hilo por goleada: un forero que comió pollo frito en el sur de Estados Unidos y desde entonces no ha podido con las alitas de aquí, salvo las de casa. Ahí no hay cifra que valga.