El hilo del Madrid pasa de la pitada a la hemeroteca de 1998
El hilo deja el comunicado y se pone a decidir quién sobra. Un forero pide que dos jugadores salgan en el mercado de invierno y otro confía en que cunda la pitada aunque se comprometa la temporada. Entre medias, alguien pega dos artículos de prensa de
marzo de 1998 sobre aficionados y la conversación se llena de nostalgia de la grada de los ochenta y noventa. El Bernabéu, de fondo, sale en varios mensajes como un estadio ocupado por turistas.
Qué se ha sabido
Los enlaces que entran son de hemeroteca.
El Mundo publica un artículo sobre hinchas el
6 de marzo de 1998 y
El País otro el
5 de marzo de 1998. Van pegados sin comentario, como documento de época. También aparecen dos vídeos de YouTube y dos recortes de buscador con camisetas. Uno de los vídeos sí se comenta: "Ha envejecido muy bien el corto de Juan Manuel de Prada hablando del
fútbol actual", escribe un forero.
La cifra que suelta un participante es
175 kilos. Dice que por ese dinero se podía haber vendido a un jugador al Arsenal este verano. No da fuente.
Dos precedentes extranjeros se usan como vara de medir. Un forero recuerda que el Perugia echó a un coreano por atacar Italia y que el Chelsea hizo lo mismo con un argentino. Lo trae para pedir que el club actúe igual. En el mismo mensaje reclama que se le retire la nacionalidad a un exjugador al que señala como instigador. La acusación es suya y no la secunda nadie.
Dónde está la bronca
El choque es entre los que quieren presión de grada y los que defienden a los futbolistas. Los primeros piden pitada y esperan que los señalados acaben peor. "A ver si cunde lo de las pitadas, aunque se comprometiera la temporada", escribe uno.
Los segundos separan el derecho del jugador de la responsabilidad del club. Un participante sostiene que deberían ser expulsados, pero "no por no querer ponerse la camiseta, que están en su derecho", sino por dejar mal al presidente, que es quien daría la orden. Otro pide que, si les sustituyen, sea con respeto y educación.
Un tercer bloque pide cortes en la plantilla. Dice que dos jugadores no dan para más y que, si mandara el presidente, estarían fuera en enero. Uno de esos mensajes les achaca ser el foco de atención y pide que les vendan. Es la primera vez en el tramo que aparece una fecha de salida.
En medio aparece la acusación de racismo. Un forero la lanza contra otro en una sola palabra, sin desarrollarla. Antes, varios mensajes habían cargado contra los jugadores por su origen. Aquí se cuentan en tercera persona y sin repetirlos.
También hay reproches para arriba. "Florentino está ya que se le cae la baba y simplemente ya es un anciano que no puede ni mantener una conversación", escribe un participante. Otro dice que "el Bernabeu está secuestrado por los turistas y la grada Floren". Y un tercero resume el modelo: que esto no es un club, que es una empresa.
Y entre la bronca se cuelan mensajes sueltos. Alguien pregunta quién escribió el comunicado y responde que ninguno de ellos sabe leer ni escribir. Otro suelta el apodo con el que, dice, se conoce al club por Europa. Un tercero grita por el Atlético. Y alguien más contesta con una onomatopeya sin sentido.
La grada que se compara
La nostalgia tira de los ochenta y noventa. Un forero sostiene que en esa época no había inflación y entraba dinero a saco. Otro recuerda las peñas subvencionadas y las entradas regaladas: si te unías a una, tenías entrada. Sostiene que entonces se blanqueaba dinero y que ahora los ultras pagan en vez de cobrar.
El retrato que sale de ahí no es el de una grada organizada, sino el de un negocio de barrio que se acabó. Con los artículos de 1998 al lado, la comparación se queda en el recuerdo. Nadie aporta cuánta gente iba entonces ni cuánta va ahora.
Qué cambia respecto a antes
El eje se mueve de la plantilla al calendario. Ya no se discute solo a quién se ficha o a quién se pone, sino cuándo se le echa. La idea de dos salidas en enero gana peso y desplaza a la lista de nombres que dominaba el tramo anterior.
Entra un asunto nuevo: la hemeroteca. Los artículos de 1998 se pegan para comparar la grada de entonces con la de ahora, no para hablar del episodio que abrió el hilo. Con eso, la discusión se corre hacia el turismo en el estadio.
Y se consolida el diagnóstico de empresa. Si el club es una marca que vende fuera, la lealtad del jugador deja de ser exigible. Lo dicen unos para justificar a los futbolistas y otros para justificar la pitada. Nadie se mueve de ahí.