El madridismo se rompe: Florentino, la camiseta de Ceuta y Vinicius
El Real Madrid ya no es un club que se apoya sin fisuras. Hay aficionados que durante años vivieron suscritos a los partidos grandes, a la victoria y al carnet heredado, y que ahora dicen basta. Los motivos que esgrimen son tres: la gestión de Florentino Pérez, un episodio vinculado a una camiseta del club en Ceuta y la actitud que atribuyen a Vinicius Jr. a lo largo de los últimos años. No existe censo de bajas, pero la escena tiene su lógica: cuanto más se convierte un club en marca global, menos obliga al socio de toda la vida a sentirse representado.
¿Por qué se deja de ser del Real Madrid?
El reproche dominante no es deportivo. Quien cuelga el escudo lo hace por lo que percibe como una deriva del club hacia la pancarta y el escaparate comercial. Una parte del descontento lo resume con la etiqueta «wokismo», que funciona más como fórmula de cabreo que como diagnóstico. El detonante declarado es el asunto de la camiseta en Ceuta; a eso se suma la actitud que se reprocha a Vinicius.
El silencio de la prensa deportiva
Otra vía del malestar apunta a AS y Marca. Se les reprocha escurrir el bulto y no cubrir con la misma intensidad lo que atañe a los dos grandes nombres del vestuario, Mbappé y Vinicius. La contradicción, sostiene este sector, es total.
Del cabreo futbolístico al ruido identitario
Aquí el asunto se tuerce. Junto a la queja deportiva asoman argumentos de rechazo identitario sobre el origen de los jugadores que no guardan relación alguna con el fútbol ni con la economía de un club. Son opiniones minoritarias dentro del propio enfado y no se apoyan en ningún dato verificable.
Con este perfil de aficionado —mayor, con carnet antiguo y capacidad de gasto—, las bajas simbólicas son más ruidosas que numerosas. Es probable que el club no las note en taquilla. También es probable que subestime cuánto pesan en el relato público cuando la temporada se tuerza.