Nando el Hispano: «Solo el ser humano» debe desaparecer
El hilo se parte en dos. A un lado, Nando el Hispano repitiendo su consigna como un metrónomo:
«Humanos NO», mensaje va, mensaje viene, entre subidas de hilo que parecen un rezo. Al otro, el resto de la parroquia intentando meter cuña. La novedad del tramo es que la conversación deja de discutir si el ser humano es una patología y se pone a discutir
qué primate concreto se libra. Y ahí Nando se queda sin argumento.
Qué se ha sabido
VeteranoCobaya suelta una lista de
25 especies de primates ordenadas por similitud de ADN con el ser humano y pregunta cuáles deberían desaparecer. Encabeza el ranking el chimpancé común (
Pan troglodytes) y el bonobo (
Pan paniscus), ambos en torno al
98,8%, seguidos por las dos especies de gorila con un
98,4%. La lista sigue con orangutanes al
97,0% y el gibón de manos blancas al
96,0%. El enlace que acompaña al chimpancé y al bonobo apunta a sus fichas de especie. La pregunta es directa: si el criterio es la maldad, ¿dónde se corta?
La respuesta de Nando llega seca:
«Solo el ser Humano». Ni un primate más. El resto de la lista, por lo visto, se salva. No explica por qué.
Dónde está la bronca
futurista207 planta cara con el argumento astronómico: sin humanos, toda la vida terrestre se extingue cuando el sol engulla la Tierra. Sostiene que somos
«la única esperanza de supervivencia de toda la vida terrestre» y que las demás especies deberían agradecérnoslo. Nando responde con el mantra. No entra al trapo.
El choque de verdad llega con VeteranoCobaya, que tiende una trampa lógica en dos movimientos. Primero: si dos seres humanos son capaces de engendrar a un ser inteligente que no es humano, la frontera se tambalea. Después, el golpe bajo: si desaparecen todos los humanos, esos primates podrían evolucionar hacia una nueva especie humana con las mismas características odiosas.
«¿No quieres prevenir el sufrimiento de su descendencia neohumana?», pregunta.
«Ellos tampoco habrían pedido nacer».
Nando no se arruga. Su solución:
«activamos todas las cabezas nucleares y listo». La respuesta deja el hilo en silencio un momento. Es la primera vez que el axioma se convierte en plan operativo.
Qué cambia respecto a antes
Hasta ahora la discusión iba de si el ser humano merece el carné de especie. Ahora va de dónde se traza la raya. La lista de primates obliga a Nando a decir que solo el humano sobra, lo que deja al chimpancé y al bonobo —con un
98,8% de coincidencia genética— fuera del punto de mira. Es una línea divisoria que no se sostiene sobre genética, como demuestra el propio ranking, sino sobre algo que Nando no nombra.
También entra en juego el flanco doméstico. Esta democracia es falsa defiende que
«traer vida es una muestra de amor» y recuerda la escuela zen del bastonazo en las costillas. Nando contraataca:
«Quien te quiere te arrulla», y añade que solo un psicópata o un sociópata te hará llorar, incluidos
«los miserables que te enjendraron». El razonamiento se muerde la cola: si los engendradores son despreciables, el engendrado comparte el barro.
El arrullo como prueba de cargo
La conversación derivó hacia algo más doméstico: si quien bien te quiere te hace llorar o te arrulla. Frente a la escuela zen del bastonazo, se defendió el susurro y la caricia como única prueba de afecto real. Nando lo tiene claro:
«Yo preciso de arrullo para caminar», dice, y se define como alguien que no es
«un idicocracio alienado al que le encanta ser sodomizado por el estado mafioso imperante». La frase mezcla el arrullo con la política y deja el hilo en una esquina rara.
La pregunta que queda en el aire
VeteranoCobaya lanza la pregunta que nadie responde: si los primates evolucionan hacia una nueva especie humana, ¿quién previene el sufrimiento de esa descendencia? Nando ya ha dado su receta: cabezas nucleares. El hilo sigue subiendo mensajes con la misma consigna.
«Humanos NO». Y el axioma, por ahora, no admite refutación.