Hundido el estudio de 40 millones que buscaba probar la insulina
El tramo empieza con analíticas y termina a gritos por las calorías. Cormac se enroca en que el balance calórico manda; Rauxa y Karlos Smith le contestan que lo que manda es la insulina. La discusión sube de tono, hay retos velados y se van tres páginas en lo mismo. En medio del choque entran dos estudios que remueven el suelo de los dos bandos.
Qué se ha sabido
Cazarr rescata la analítica que publica un médico bloguero:
colesterol total 248, HDL 117, triglicéridos 60 y LDL 119 —real, 96—. Varios conforeros se reconocen en esos números. The Black Adder explica por qué a veces no llegan desglosados: si el colesterol total sale por debajo de 200, la sanidad pública no separa las fracciones,
cuestión de ahorro y protocolo, y un análisis completo por lo privado cuesta menos de 20 euros.
Lausengier trae un artículo de
Pediatrics del 7 de mayo de 2018 sobre diabetes tipo 1 y alimentación muy baja en carbohidratos. Ultra Chad enlaza en Menéame
un resumen de lo que dice la ciencia sobre los carbohidratos, con el argumento de que no hay un mínimo esencial de este macronutriente. Genis Vell pone un vídeo de arterias carótidas limpias tras cinco años de cetosis y unos meses de dieta carnívora.
Lo grueso lo trae Luizmi: el
hundimiento de la fundación de 40 millones de dólares con la que Gary Taubes y compañía iban a demostrar el modelo hidratos-insulina. El hilo lo lee como munición de la parte contraria y Karlos Smith responde que el estudio, por el resumen, tampoco distingue entre procesado y no procesado. Malditos Bastardos añade un macroestudio: las dietas altas en hidratos refinados suben un
28% el riesgo de muerte temprana; las bajas en grasa, un
13%; las grasas altas lo bajan hasta un
23%, con el punto justo en un
35% de las calorías.
En prensa, Chapinazo ve campaña:
migas de pan de 14.400 años en El País, que «cuestionan el origen de la agricultura». Lotte trae el hígado graso no alcohólico y la exvegetariana Lierre Keith en El Mundo, con el origen del relato carbohidratocéntrico made in USA.
Dónde está la bronca
El choque es Cormac contra el resto. Él sostiene que las calorías cuentan: «La prueba que las calorías cuentan es que hasta que no te saltas una comida diaria, no te libras de la grasa mas rebelde». Rauxa le responde que el deporte no adelgaza por sí solo —
90% alimentación, 10% entreno— y Karlos Smith que nadie pierde grasa rebelde sin recortar ingestas. 999999999 se suma con el ejercicio y el déficit bajo, y acaba comparando el debate con la delgadez de los campos de concentración. Karlos le contesta que con esa calidad de argumentos no dan ganas ni de escribir.
montella abre otro frente:
ocho días con una sola comida y mil calorías, y no pierde un gramo. Karlos le dice que ha pasado de la bicicleta al fórmula uno y que vaya despacio, que ocho días no son nada. Futuroscuro cuenta que no puede ayunar porque se marea, y los veteranos le recomiendan ir poco a poco, un ayuno cada dos meses y luego subir.
Hay bronca hasta por la salsa: media docena de mensajes discutiendo si es «alioli» o «ajioli», si lleva huevo o solo ajo y aceite, y a qué punto se corta la emulsión. Y un tramo largo de reproches a un participante que suelta la receta vieja de comer cada tres horas.
Qué cambia respecto a antes
El frente de las calorías no avanza, pero llega munición nueva por los dos lados: el estudio que Taubes no pudo cerrar y el macroestudio que culpa al hidrato refinado. Entran asuntos que antes no estaban: la creatina (para unos inútil en resistencia, para otros útil en fuerza), la autofagia —si se puede saber cuándo empieza y si tiene síntomas—, las pulsaciones en reposo y la vitamina D a dosis altas.
Lo que cuenta la gente de su cuerpo
kikepm relata que tras años con
22.000 UI de vitamina D sus niveles andaban en
88 ng/ml y que la psoriasis y el asma se le fueron. Polo de limón dice que se va a mirar los suyos para comparar. PBA, que ha perdido 23 kilos, pregunta si es peor un helado o un paquete de galletas; fmc le responde que no se vuelva talibán del azúcar. semper paratus describe su primer ayuno de 24 horas: ligero malestar y orina abundante. Y zapatitos se ríe de los debates de vitaminas con un menú de ensalada sin pan.