El hilo pasa de Risto a discutir qué es condenar violencia
El segundo vídeo entra en el hilo y cambia la conversación de sitio. Ya no se discute solo si el presentador podía cortar a la portavoz del BNG: se discute qué es condenar la violencia, quién tiene autoridad para exigirlo y si lo del plató fue teatro o periodismo. Entre el
22 y el 23 de octubre el hilo suelta el episodio y se mete en el fondo.
Qué se ha sabido
Al vídeo de 18 minutos que abrió el debate se le suma otro enlace,
. Alex001 lo usa para lo contrario que los demás: «El presentador del video lo ha clavado, imaginaros un meeting del BNG rodeados por gente de Núcleo Nacional». Nakatone pide que alguien suba la grabación sin comentarista encima. En mitad de todo eso, alguien suelta un enlace ajeno al tema, de contenido para adultos, que nadie comenta.
Dos apuntes de calendario. Burrocracia propone quedar «Tú y yo ,último finde de noviembre,o Madrid o Galicia» y pide día y hora. Y TODOS AL GUANO apostilla, sin aclarar si habla de miles o de millones, que el vídeo «Ha visto que tiene más de 18...».
Fuentes, ninguna. Ni notas de prensa ni enlaces a medios: el material del tramo son los dos vídeos, el enlace intruso y lo que cada uno recuerda de la tele.
Dónde está la bronca
Aquí el hilo deja de hablar de modales. Hermes Quinto Pompeyo ataca la fórmula: «Pedir una "condena a la violencia" es como era el exigir limpieza de sangre», y sostiene que no condenar no equivale a avalar. Del otro lado, Pancuronio contesta que «No condenar la violencia es justificar el uso ilegítimo de la fuerza» y niega que la exigencia sea un invento español.
La discusión se abre en tres frentes más.
El primero, quién ejerce la violencia. isolate hace la distinción: que el Estado use la fuerza no justifica la que se ejerce «contra otros ciudadanos». Ultramontano lo lleva al terreno abstracto: «La política es violencia», y añade que condenarla en genérico es bastante absurdo. Un tercer mensaje afirma sin rodeos que la violencia es la forma más útil de conseguir objetivos, con Bildu de ejemplo. No es la línea mayoritaria, pero está escrita.
El segundo, la coherencia. Otrasvidas planta la comparación con los actos de campaña reventados: si no se tolera calificar de cierto modo al presidente del Gobierno, tampoco se puede tolerar que cientos de personas reventaran actos de un partido legal. eltonelero lo dice al revés: los mismos que usan la coacción se escandalizan cuando les tocan a ellos. Gonzalor no compra la queja por la expulsión: «Demasiado le ha dejado hablar y demasiado suave ha sido la policía». Kabraloka pide directamente ilegalizar a la formación nacionalista.
El tercero, el propio presentador. Covid-8M señala el defecto de forma: «Si condenar esa violencia era requisito para dar su opinion podia haberselo dicho desde el principio o antes de entrar en antena». Felson lo llama «Puro teatro» y pide el mismo rasero para el PSOE. Jugon96 culpa a la invitación: quien llama a una portavoz nacionalista y luego se hace el ofendido cuando cumple el guion. Nefersen va más allá y sostiene que el presentador lleva semanas «jugando a limpiar su imagen ante el posible nuevo poder», y que la portavoz gallega entra en su programa después de años sin hueco para esa formación.
Y en medio, dos mensajes de apoyo sin argumento («Un aplauso para Risto», «Mis diez») y uno que se pregunta quién pone ese canal para ver al presentador.
El vídeo, otra vez el vídeo
El tramo se pelea con el formato. Nakatone quiere la grabación sin la capa de opinión. Covid-8M se queja justo de eso: «peor que ver la tele es verla con un comentarista que te va dando su opinion». Alex001 defiende al comentarista del segundo enlace y a la vez marca distancia con Mejide, al que no tiene por santo de su devoción. MisantropoCordial aprovecha para ajustar cuentas con la tele pública: dice que de la cadena solo merece la pena el archivo.
Davídin, de todo esto, se queda con otra cosa: «Yo cuando veo a un montón de CM del foro poniéndose en la misma dirección me pongo en guardia».
Qué cambia respecto a antes
Se da por visto si el presentador podía cortar. El segundo vídeo desplaza al primero como referencia. Entra la ilegalización con nombre y apellidos, entra la comparación con los actos de campaña reventados y entra la sospecha sobre el momento televisivo del presentador. El «36» que se lanzó en el tramo anterior vuelve como coletilla: «Y dale con el 36 las locazas». Nadie rectifica. El hilo se cierra con un chiste sobre el contador de visitas y la bronca donde estaba.