El hilo se rompe: suelo, impuestos y un 76% que pide intervención
El foro se ha partido en tres. Unos culpan al suelo y a los impuestos, otros a la inmigración y al turismo, y los de más allá a la inflación y al gasto público. En medio, un dato: el
76% pide intervenir el mercado, según una encuesta del CIS que alguien enlaza. Y un titular de La Razón: la vivienda se ha encarecido
más de un 50% en ocho años.
Qué se ha sabido
Un participante pega una encuesta del CIS: el
76% pide que se intervenga el mercado para garantizar vivienda a todos. Otro enlaza
La Razón: la vivienda se encarece más de un 50% en ocho años y pulveriza récords. Alguien responde con un vídeo de YouTube sin más comentario. Otro cuelga una imagen de un cartel callejero con la palabra «Danke Merkel» escrita en un bloqueo. Y un tercero enlaza un artículo de The Objective sobre el gasto público. En el hilo se repiten cifras:
800.000 nuevos habitantes al año durante los últimos cinco a siete años, según un forero; pisos que se destinan a
alquiler turístico; divorcios que suman demanda; y personas mayores que viven más años y se quedan en casa. Otro calcula que entre suelo e impuestos se va
más de la mitad del precio de la vivienda nueva. Y uno más asegura que el 30% de lo que se construye se destina a protección oficial sin cubrir costes.
Dónde está la bronca
El choque central es el suelo. Un bando sostiene que el suelo es caro porque es
artificialmente escaso: solo se puede construir donde el Ayuntamiento autoriza. «Si se pudiera edificar en cualquier lugar y la primera vivienda estuviese libre de impuestos saldrían a mitad de precio o menos», dice uno. El otro bando responde que el suelo ya se liberalizó en tiempos de Aznar y que el problema es otro: los grandes propietarios, bancos y fondos llevan décadas acumulando suelo urbanizable no programado. «Los propietarios de suelo rústico tienen derecho a edificar pero no a urbanizar», zanja. Un tercero interviene para decir que ni una caseta de aperos se puede construir en suelo rústico protegido. La discusión deriva a los impuestos: «Entre suelo e impuestos es más de la mitad del precio de la vivienda nueva. Son decisiones políticas». Y alguien sentencia que el mayor especulador es el Estado.
El segundo frente es la demanda. Un participante sostiene que la inmigración dispara la presión: «Si se expulsara a millones de personas que no aportan nada los alquileres y precios de la vivienda bajarían». Varios le contestan que la inmigración no se va a parar porque «es lo deseado» y que el turismo es lo que sostiene el país. Otro añade que «esto solo lo arregla una crisis económica que pare la inmigración y que incluso revierta parte». Y un tercero responde que si se para el turismo «nos volvemos un país africano».
El tercer frente es la rentabilidad. Un forero insiste en que calcular la rentabilidad de un piso solo por el alquiler y no por la variación del valor de compra y venta es un error. «Es como calcular la rentabilidad de una acción que da dividendo solo contando el dividendo», dice. Otro le responde que el valor de venta es desconocido hasta que se vende y que basar la rentabilidad en expectativas es hacer trampa. La discusión se calienta y alguien acusa a otro de comparar el punto más bajo de unos gráficos con el punto más alto de otros. «Es un truco de trileros», dice.
Qué cambia respecto a antes
El debate sobre el coste de oportunidad y la herencia queda aparcado. Entra con fuerza el suelo como causa principal del precio, con dos versiones enfrentadas: la que culpa a la regulación urbanística y la que culpa a los grandes propietarios. También entra la inmigración como argumento de demanda, con cifras de 800.000 nuevos habitantes al año. Y aparece una encuesta del CIS que pide intervención pública, lo que reabre el papel del Estado. La predicción que se lanza: sin crisis económica que frene la inmigración y el turismo, no hay arreglo.
Una experiencia personal
Un forero cuenta que no se muda porque no está solo: se ha traído a los perros, a su madre y a la abuela. «Al final por comodidad prefiero pagar el dinero que buscarme otro piso, comerme una mudanza y en 6 meses otra». Otro le responde que negocie con la propietaria antes de entrar: «Asegurar que vas a ir pagando pero que te gustaría que llegado el momento reinvierta en la vivienda». Y un tercero añade que si la propietaria dice que no antes de entrar, «pues o lo tomas o lo dejas».