El socorrido "¡pues el tuyo más!" soltado con poca originalidad. Resulta curioso ver cómo, sin entrar a defender que su referente cruzara la frontera en el maletero de un utilitario, recurren al reflejo condicionado de la guardería para intentar empatar.
Hay una diferencia sustancial, aunque al piloto automático mental le cueste procesarlo:
El nacionalismo periférico es una petición de principio burguesa y pueblerina, basada en privilegios fiscales, ingeniería lingüística y supremacismo de balcón, todo ello financiado con el dinero de todos y disfrazado de "revolución de los sonrientes" (mientras los jefes huyen en coche oficial).
Lo que se debate aquí no es un banderín de enganche patrio, sino la descomposición de una matriz civilizatoria y el nihilismo que nos está tragando a todos.
Pero claro, pedirle a alguien que repite consignas de sección regional que distinga entre un análisis antropológico de Occidente y una rabieta de aldea con estelada es pedirle peras al olmo. Sigue con el argumentario de saldo; es lo único que te salva de tener que pensar por ti mismo.
