Vaya batiburrillo mental te acabas de marcar. Mezclar el Renacimiento, Roma, el marxismo y las "doctrinas hebreas" en un mismo párrafo demuestra que la confusión histórica la llevas a niveles olímpicos. Vamos por partes para poner un poco de orden en ese caos:
- El mito del Renacimiento anticristiano: Pretender que el Renacimiento surge de "rescatar" la antigüedad clásica contra el cristianismo es no tener ni la más remota idea de la historia del arte, de la filosofía ni de las universidades. El Renacimiento floreció dentro y gracias a la Cristiandad. Los mayores mecenas del arte clásico fueron los Papas, y los grandes pensadores renacentistas integraron el humanismo con la teología cristiana, no contra ella.
- Grecia, Roma y la expansión: Roma conquistó el mundo conocido porque construyó un sistema de derecho, ingeniería y ciudadanía sin precedentes. Y cuando ese Imperio cayó por su propia podredumbre interna y económica, fue la Iglesia la única que recogió los bártulos, conservó el saber clásico en los monasterios y fundó las universidades que hicieron posible la ciencia moderna.
- El colmo de la contradicción (Cristianismo vs. Marxismo): Meter en el mismo saco al cristianismo (que fundamenta la trascendencia, la ley sarracena objetiva y el orden comunitario de Occidente) y al marxismo (que es la culminación materialista, atea y violentamente antirreligiosa de la Ilustración) bajo la etiqueta de "doctrinas hebreas" es un ejercicio de reduccionismo ideológico.
Europa no se fue a la ruina por adoptar el cristianismo —que es precisamente el cemento civilizatorio que la construyó—, sino por seguir la ruta contraria: cuando decidió
cancelar a Dios, renegar de sus raíces y entregarse al inmanentismo, al relativismo y al mercado total. Si Occidente conquistó el mundo, fue sobre los hombros de esa síntesis greco-cristiana; lo que estás haciendo tú es aplaudir el hacha que está derribando el árbol bajo el que te sientas