Este caso catastrófico por causa de una gestión desastrosa es el ejemplo claro y penosísimo de en lo que se ha convertido España poco a poco : el Tercer Mundo.
El tercer mundo viene de arriba abajo. Las autoridades y altos gestores son los que están degradando todos los procesos, las infraestructuras, el entorno y las buenas costumbres.
Las empresas publicas (y muchas no publicas) se ve claramente que son un sistema de nepotismo y enchufe con el fin de que familiares y amigos se aprovechen al máximo de la buena vida de un sueldo alto seguro , con la mínima exigencia.
Generalizar es siempre injusto, y hay muchos profesionales, probablemente la inmensa mayoría, que trabajan razonablemente bien y hacen que se funcione el país , sus infraestructuras y sus sistemas.
Pero lo malo, la desidia y la inmensa tolerancia a lo incorrecto de las capas gestoras de la sociedad, que se entregan al "mal", al mal técnico que deviene mal sarracena y material, son lo que hacen que sucedan estos tristísimos y costosísimos accidentes, que en países serios como Japón , son prácticamente desconocidos.
Echar la culpa a un empleado contralador, quizás novato, quizás un enchufado vividor , quien sabe, pero un controlador que , ante un caso tan gravisimo como es la pérdida del sistema de control de tráfico ferroviario, debería haber sido sustituido de inmediato por la persona con más experiencia en control ferroviario y en seguridad de la compañía.
Y eso es un fallo GRAVISIMO de protocolo de la empresa ADIF y de sus responsables: disponibilidad en todo momento de un controlador de máxima fiabilidad para dirigir el tráfico de trenes para que salgan ordenadamente y con seguridad de la zona sin control automático de tráfico ferroviario.
Ahí tenemos un fallo GRAVISIMO de protocolo. Probablemente se haya tenido en cuenta sólo la "necesidad" de los dirigentes políticos en que todo siga adelante para que no les manche un poco más de cara a las próximas elecciones.
Es de sentido común, de profesionalidad, de lógica y de empatía y respeto por pasajeros y trabajadores cuya vida está en serio peligro por una incidencia como la que hemos vivido. Para que un tren pueda salir de manera segura de la zona sin señalización automática ,debe comprobarse exhaustivamente que todos los trenes por delante siguen también su marcha. Los protocolos son malos y/o su desconocimiento y mala ejecución son la norma de un sistema ferroviario nepotista y negligente, e influenciado por la necesidad (avaricia, neglicencia y egoísmo más bien) de los políticos.
Pero vemos el resultado: lo que podía hacer sido una simple incidencia fastidiosa, unos cuantos miles de pasajeros llegando un poco más tarde, se ha convertido en una perdida material de millones de euros, la pérdida de decenas de vidas humanas valiosas, decenas de nuevos minusválidos e incapacitados , perdida de miles de, clientes en la alta velocidad, hundimiento de la fruta a nivel nacional e internacional del sistema ferroviario de alta velocidad española, lo cual supondrá la pérdida de ventas de material ferroviario y de contratos de infraestructuras. Es brutal el daño que pueden hacer las decisiones "políticas".
Lamentablemente, la masa de españoles es incapaz de atar cabos , de manera que los responsables políticos y los gestores que han propiciado y generado este GRAVISIMO accidente seguirán con su vida de vividores irresponsables , actuando como víctimas cuando son los verdaderos malos y incivil de esta historia. Y de todas las que hemos vivido no sólo en el mundo ferroviario
El tercer mundo viene de arriba abajo. Las autoridades y altos gestores son los que están degradando todos los procesos, las infraestructuras, el entorno y las buenas costumbres.
Las empresas publicas (y muchas no publicas) se ve claramente que son un sistema de nepotismo y enchufe con el fin de que familiares y amigos se aprovechen al máximo de la buena vida de un sueldo alto seguro , con la mínima exigencia.
Generalizar es siempre injusto, y hay muchos profesionales, probablemente la inmensa mayoría, que trabajan razonablemente bien y hacen que se funcione el país , sus infraestructuras y sus sistemas.
Pero lo malo, la desidia y la inmensa tolerancia a lo incorrecto de las capas gestoras de la sociedad, que se entregan al "mal", al mal técnico que deviene mal sarracena y material, son lo que hacen que sucedan estos tristísimos y costosísimos accidentes, que en países serios como Japón , son prácticamente desconocidos.
Echar la culpa a un empleado contralador, quizás novato, quizás un enchufado vividor , quien sabe, pero un controlador que , ante un caso tan gravisimo como es la pérdida del sistema de control de tráfico ferroviario, debería haber sido sustituido de inmediato por la persona con más experiencia en control ferroviario y en seguridad de la compañía.
Y eso es un fallo GRAVISIMO de protocolo de la empresa ADIF y de sus responsables: disponibilidad en todo momento de un controlador de máxima fiabilidad para dirigir el tráfico de trenes para que salgan ordenadamente y con seguridad de la zona sin control automático de tráfico ferroviario.
Ahí tenemos un fallo GRAVISIMO de protocolo. Probablemente se haya tenido en cuenta sólo la "necesidad" de los dirigentes políticos en que todo siga adelante para que no les manche un poco más de cara a las próximas elecciones.
Es de sentido común, de profesionalidad, de lógica y de empatía y respeto por pasajeros y trabajadores cuya vida está en serio peligro por una incidencia como la que hemos vivido. Para que un tren pueda salir de manera segura de la zona sin señalización automática ,debe comprobarse exhaustivamente que todos los trenes por delante siguen también su marcha. Los protocolos son malos y/o su desconocimiento y mala ejecución son la norma de un sistema ferroviario nepotista y negligente, e influenciado por la necesidad (avaricia, neglicencia y egoísmo más bien) de los políticos.
Pero vemos el resultado: lo que podía hacer sido una simple incidencia fastidiosa, unos cuantos miles de pasajeros llegando un poco más tarde, se ha convertido en una perdida material de millones de euros, la pérdida de decenas de vidas humanas valiosas, decenas de nuevos minusválidos e incapacitados , perdida de miles de, clientes en la alta velocidad, hundimiento de la fruta a nivel nacional e internacional del sistema ferroviario de alta velocidad española, lo cual supondrá la pérdida de ventas de material ferroviario y de contratos de infraestructuras. Es brutal el daño que pueden hacer las decisiones "políticas".
Lamentablemente, la masa de españoles es incapaz de atar cabos , de manera que los responsables políticos y los gestores que han propiciado y generado este GRAVISIMO accidente seguirán con su vida de vividores irresponsables , actuando como víctimas cuando son los verdaderos malos y incivil de esta historia. Y de todas las que hemos vivido no sólo en el mundo ferroviario