Un cálculo difundido en X afirma que, con el 2% de voto a Alvise en Madrid, Vox pierde un escaño que pasa al PSOE sin que Alvise consiga ninguno. La cifra es una hipótesis de reparto, no un resultado electoral.
La aritmética que circula en redes no es un pronóstico, es un ejercicio de simulación. Un mensaje difundido en X sostiene que, en la circunscripción de Madrid, un 2% de voto a Alvise basta para arrebatar un escaño a Vox y entregárselo al PSOE, y que en ese escenario Alvise no obtiene representación. La clave está en el sistema de reparto por restos: un puñado de votos que se mueve de un partido a otro puede alterar el último escaño asignado sin que el partido emergente llegue al umbral necesario.
El umbral del 3% y el reparto por restos
En Madrid se eligen 37 diputados al Congreso, la circunscripción más grande de España. La ley electoral exige un mínimo del 3% de los votos válidos para entrar en el reparto. Por debajo de esa barrera, los votos se convierten en papel mojado para quien los emite. El cálculo que circula asume que Alvise se queda justo en ese 2%, por debajo del umbral, y que sus votos no eligen a nadie.
La hipótesis del voto útil
El mensaje va más allá y plantea un escenario contrafactual: si ese 2% hubiera ido a Vox, no solo Vox recuperaría el escaño perdido frente al PSOE, sino que Podemos podría quedarse sin representación en Madrid. El propio texto admite que «ya sé que no funciona así», porque los votantes no se transfieren en bloque. Es una ilustración del llamado voto útil, no una predicción.
Qué se puede y qué no se puede concluir
La simulación depende de un supuesto que no se puede verificar: que ese 2% concreto habría elegido Vox en ausencia de Alvise. Los estudios de transferencia de voto muestran que los electores de partidos nuevos no se reasignan mecánicamente. La cifra sirve para entender la mecánica del reparto, no para anticipar un resultado. Cualquier decisión de voto conviene tomarla con la ley electoral delante y desconfiando de las simulaciones de redes.