Christine Lagarde ha anunciado que dejará la presidencia del Banco Central Europeo el 7 de febrero de 2027, después de siete años en el puesto. La decisión abre el proceso para elegir a su sucesor al frente de la política monetaria de la eurozona.
La presidenta del Banco Central Europeo, Christine Lagarde, ha comunicado a sus colegas que dejará el cargo el 7 de febrero de 2027. Lo hizo público ella misma en un mensaje en la red social X, donde explicó que ha informado a sus compañeros de la institución. Lagarde lleva siete años al frente del banco central de la eurozona, un mandato que arrancó en noviembre de 2019.
Un mandato de siete años que toca a su fin
El puesto de presidenta del BCE tiene un mandato de ocho años, no renovable. Lagarde llegó a la institución en 2019, procedente del Fondo Monetario Internacional, y su salida se produce un año antes de agotar ese periodo. En su mensaje, la presidenta calificó de «motivo de gran orgullo» haber servido a la institución y agradeció el apoyo recibido durante estos siete años.
La noticia llega en un momento delicado para la política monetaria europea. El BCE ha atravesado en este tiempo un ciclo de subidas de tipos para contener la inflación y, después, una fase de recortes. Quien tome el relevo tendrá que decidir cómo termina de ajustarse esa política.
Qué implica la salida de Lagarde
La dimisión anticipada obliga a poner en marcha el mecanismo de sucesión. El Consejo Europeo es quien nombra al presidente del BCE, previa consulta al Parlamento Europeo y al Consejo de Gobierno del propio banco. El proceso suele tardar meses y no está exento de negociación política entre los Estados miembros.
El calendario importa. La salida de Lagarde en febrero de 2027 deja un margen para que el sustituto llegue con tiempo antes de que el mandato completo hubiera expirado. Los mercados suelen leer estos relevos con atención porque el tono del presidente del BCE mueve expectativas sobre tipos e inflación.
La sucesión, en manos políticas
No hay candidato oficial. La elección dependerá del equilibrio entre gobiernos y de si se apuesta por un perfil continuista o por alguien que marque distancias. Lagarde deja el listón de una institución que ha ganado peso en la respuesta a crisis sucesivas, desde la pandemia hasta la inflación.
La fecha del 7 de febrero de 2027 queda ya marcada. Hasta entonces, Lagarde sigue al mando y su equipo mantiene la hoja de ruta. Cualquier decisión sobre tipos en ese periodo sigue siendo suya.