Lo del millón no es que el Estado vaya a construir y pagar un millón de pisos, eso ya está corregido más arriba. La clave es conseguir que se construyan, con suelo público, rebajas fiscales y avales, que tampoco salen gratis; y la pieza que de verdad va aguas arriba es la ley del suelo, para que un defecto de forma no tumbe un plan entero. Bien, aunque clasificar, planear y casi toda la gestión siguen en manos de comunidades y ayuntamientos. Y la dificultad no está solo en los papeles; en Málaga, con 30.000 viviendas ya proyectadas en suelo en gestión, Savills calcula diez años desde que el promotor compra el suelo hasta las llaves, y que en cinco años saldrán unas 3.000. Mientras, el plan mete demanda desde el primer día, con 60% menos de IVA e ITP para menores de 40 y avales de hasta el 100%. Con la oferta así, una parte acaba en el precio. En Londres pasó con Help to Buy; en cambio junto a la frontera galesa, donde sí se podía construir, no pasó. Lo que no aparece en ninguna línea es el suelo que ya se podría edificar y sigue parado, ni quién se queda la plusvalía cuando se reclasifica. Si esperar sigue saliendo barato, liberalizar no garantiza que se construya, y una parte de la subida se la acaba quedando el dueño del terreno. Lo conté en Aguas abajo. La más curiosa es la de las deducciones por prorrogar alquileres; es la prórroga del decreto, pero comprada con deducciones en vez de impuesta por ley.