El cambio de hora en otoño y primavera y el desfase de una hora con respecto al uso horario que nos corresponde son dos medidas cuestionables como tantas otras que hay que soportar desde niño en unas sociedades donde mucha gente no llega al CI que se considera funcional para sobrevivir, es decir: 130.
Y por supuesto, ni ahora ni nunca ahorró ni una sola peseta, que es la justificación poco convincente para esta molestia. Al contrario, todo son gastos, que tampoco se notan en un país donde el despilfarro y el desfalco es generalizado.