No hace falta ser esposa de Feijoo para tener esa actividad.
Conozco una panadera que se ha encontrado con una fortuna mucho mayor de esos 4.2 millones de euros.
Vivía de renta antigua en un ático en el edificio de la panadería, se lo vendieron por muy poco allá por los 80 (ni se podía tener ascensor por entonces), lo vendió hace dos años (zona Goya, Madrid), por más de 1 millón.
A eso se suma un par de chalets adosados por Rivas (cuando los regalaban, hace 25, 30 años, y no quería ir nadie), también otros pisos por Tres Cantos (cuando estaba en una zona apartada), otros pisos por zona universitaria (Puente de los Franceses), y ni se sabe cuántos por Leganés, Móstoles, etc.
De 5 de la mañana, hasta 18 de la tarde trabajó desde niña (y enviudó pronto).
Ahora su panadería es una cafetería - boutique para un público acomodado, que seguramente le pagarán 2000 a 2500 €/mes por el alquiler, más los alquileres de sus propiedades.
Buen matrimonio ventajoso el de un amigo que la próxima primavera se casa con una de sus nietas.
No hacen falta contactos políticos, hay trabajadores que hoy se acercan a los 80 años, y sin cultura, ni estudios, sin sociedades en Panamá, prefirieron poner sus ahorros en el ladrillo, en ocasiones, sin hipoteca.
El contacto bueno, era la charla en la panadería, "que si mi descendiente es arquitecto y está haciendo pisos en un lugar que llaman Tres Cantos", "que si mi marido es promotor, y va a construir adosados en Rivas Vaciamadrid (que sonaba marginal)", etc.
Otras señoras de su generación, como la malograda Maricarmen, prefirieron el bingo, y protestar hasta la sedación.