Algo de lo que dices es cierto, pero el cardio no es el problema. Lo que explica casi todo es la comida y la edad. Por partes:
- **La dieta pesa más que el tipo de ejercicio para la barriga.** Correr una hora quema unas 600-700 kcal, que se recuperan con un par de cañas y una tapa. Muchos corredores y nadadores "de fin de semana" compensan de sobra lo que gastan, a veces sin darse cuenta, porque el ejercicio da hambre. Con pesas pasa exactamente igual: se puede entrenar fuerza tres días y tener barriga si la ingesta no acompaña. Los abdominales se ven sobre todo por el porcentaje de grasa, no por el tipo de rutina.
- **El cardio sí mejora la salud metabólica.** Los ensayos sobre hígado graso y prediabetes encuentran que tanto el aeróbico como la fuerza reducen la grasa hepática y mejoran la sensibilidad a la insulina, incluso sin perder peso, y que la combinación de los dos es lo que mejor funciona. No es "contabilidad de pobres": el corredor con barriguita suele tener mejores analíticas que el sedentario con la misma barriga.
- **Donde tienes razón es en el músculo a partir de los 40-50.** Con la edad se pierde masa muscular, en torno a un 1% al año si no se entrena fuerza, y con ella capacidad para gestionar la glucosa. Por eso a esa edad la recomendación es meter al menos dos sesiones de fuerza a la semana además del cardio, no sustituir uno por otro. Y sí, 1,5 horas semanales de fuerza bien hechas dan para mucho.
- **El colesterol y la prediabetes tienen también mucha genética.** Hay gente delgada y deportista con LDL alto por herencia familiar que no lo baja con ejercicio, y necesita tratamiento.
Resumiendo: mejor las dos cosas, y la báscula y la cintura se ganan sobre todo en la cocina.