Una mujer de 58 años acampa en Sol para refutar las consignas de los manifestantes y acaban expulsándola
«Fui a okupar una tienda. Dije que estaba okupando y optaron por el acoso urbanístico», cuenta M.C. en conversación con El Debate
02 oct. 2026
M.C., una mujer de 58 años que prefiere mantener su anonimato, decidió plantarse en mitad de la acampada y ser una más con el objetivo de retratar a los manifestantes poniéndoles frente a sus propias consignas. No lo planeó; se le ocurrió sobre la marcha. Como cuenta en conversación con El Debate, se acercó a una tienda allí desplegada, en todo momento con actitud pacífica, y se declaró okupa. «Fui a okupar. (...) Les dejé sacar las cosas de la tienda. Les dije que estaba okupada y que si era un fondo buitre porque tenía varios propietarios». Ante el asombro de los que acampaban, les animó a llamar a Desokupa o intentar sacarla por la vía judicial, algo que llevaría unos dos años. «Optaron por el acoso urbanístico».
Le dijeron que entrarían a esa misma tienda otras tres personas, a lo que ella se negó. «Quería 'una vivienda digna y gratuita'». Cuenta que le tiraron agua, dieron golpes a la tienda, echaron humo, y señala que, pese a que ella es paciente oncológica, no tuvieron sensibilidad en este sentido. Le gritaron «facineroso» y ella se mantuvo en decir que era «okupa» y que la habían desalojado de su vivienda.
De repente la acampada se había convertido en una «urbanización», todas las 'casas', las tiendas, tenían propietario. Y la animaron a irse a otra zona de la plaza. Estuvo allí unas cuatro horas, hasta la noche. Indica que no pasó miedo en ningún momento porque sabía que no la iban a atacar, puesto que eso además sería tirar piedras contra su propio tejado. Al día siguiente regresó a la acampada con la intención de okupar la tienda del día anterior asegurando que tenía «arraigo». Así, fue utilizando las consignas y soflamas de los manifestantes para colocarles frente al espejo.