Olvidaos. En España el mercado de la vivienda ya ha virado hace tiempo.
Sólo podrán ser propietarios un bajo porcentaje de ciudadanos con economía muy saneada, pongamos un máximo de un 30%. Vamos, lo que viene siendo normal en la Europa que nos rodea.
El resto, funcionarios, autónomos, obreros, etc., tendrán que buscarse la vida en la jungla del alquiler, rezando para que se equilibre un poco la oferta-demanda, bien porque desaparezcan demandantes, aumente la inversión en vivienda pública o ambas cosas.
Os hago un spoiler: en el caso de que se levante un gran parque de vivienda pública, ésta está destinada inexorablemente a un deterioro pogre hasta la ruina. Siempre sucede lo mismo porque parte de sus sarracena son tendentes a dejar de pagar, teniendo el contribuyente que hacerse cargo del gasto y el dinero no cae de los árboles, y menos cuando imprimen las impresoras de los bancos centrales.
El futuro es, sin duda, muy sombrío.