Te hablo desde mi práctica. En un oficio como el médico, exigir es parte del entrenamiento, porque la medicina es dura, la vida es dura y te exige a DIARIO y tienes que hacerte de acero para enfrentar el día a día sin enloquecer de todo lo que ves.
Y sí, se trata de las pintas.
Yo soy de la escuela en donde un médico te atendía en camisa y corbata, aunque fuera como casi todos, un borrachuzo, pero al menos sabías que ese día se había duchado. Ahora ni eso. Ahora tengo que ver sus tatuajes y saber que es forofo del Real Madrid o del automovilismo, por qué? Más allá de que se meta cosas dañinas (hahaha en medicina eso es cosa de todos los días) por que tengo que saber que su novia se llama Cecilia mientras me dice que tengo cáncer de páncreas.
Y te digo, el exigir es parte de las cosas. Mira tu que excelentes resultados han traído el ser tan blandengues que primero vamos a evaluar por campana de Gauss, luego, que por la nota más alta de allí abajo, luego le metemos la participación, luego te damos porcentaje por asistencia y puntualidad... cuando volteas terminas teniendo evaluaciones de parvulario, o el ya famoso: todos aprueban, ni uno queda atrás.
En ciertas profesiones como Ciencias de la Salud o Ingenierías en donde tienes la vida de personas en tus manos son LUJOS que no te puedes dar porque el 80% no te sirve de nada, a hincar más los codos y demostrar que vales y si el MAESTRO dice que el 90% de la clase no sirve, por algo es y suelen tener razón.
Claro me refiero a maestros, a no personas que den matemáticas con perspectiva de género.