Japon, tan lejos y tan cerca.
(adjunto visible para usuarios registrados)
El rendimiento del bono japonés a 10 años alcanza su máximo desde 1996.
Japon:
Deuda pública + privada: ~13,5 billones de USD, alrededor de 316% del PIB
Deuda publica: ~9,23 billones de USD, ~230% del PIB.
PIB nominal : ~4,02 billones de USD.
La
deuda japonesa tiene un vencimiento medio aproximado de nueve años, por lo que, a largo plazo, se renueva aproximadamente una novena parte del stock cada año —alrededor del 11%.
Según el presupuesto japonés de 2026, Japón tiene que refinanciar aproximadamente el 1,6% de su deuda pública durante este año fiscal. Sin embargo, si se utiliza “refinanciación” en un sentido más amplio —incluyendo todas las nuevas emisiones destinadas a cubrir vencimientos, déficit, ajustes de tesorería y otros usos—, el volumen de emisión puede ser bastante mayor.
Actualmente tipo de interés medio efectivo de la deuda pública japonesa es
aproximadamente del 0,7% anual, según los últimos datos disponibles. La deuda antigua sigue pagando cupones bajos y tiene un vencimiento medio cercano a nueve años, por lo que el aumento de los tipos se traslada gradualmente al coste total de la deuda, no de golpe.
Con tipos tan bajos, subir un punto significa doblar los intereses. Actualmente,
cada refinanciacion o nueva emisión, triplica los intereses.
- En 1996, Japón estaba en deflación, hoy tiene inflación.
- Hoy, el sector bancario esta mas capitalizado y regulado, es "mas solvente"

- Durante años, el BoJ, compró una parte enorme de la deuda pública japonesa. Ahora está reduciendo esas compras, lo que obliga al mercado privado a absorber más bonos y puede presionar al alza los rendimientos.
- La diferencia actual es que Japón parte de una deuda mucho mayor. Por ello, incluso un aumento relativamente pequeño del tipo medio puede tener un efecto fiscal considerable.
- En 1996 el enemigo era la deflación y el colapso bancario; ahora el enemigo es una combinación de inflación, rendimientos crecientes y sostenibilidad fiscal.
El escenario actual más probable no es una quiebra repentina como la de un país endeudado en moneda extranjera, sino una presión fiscal pogre: menor margen para estímulos, mayor gasto en intereses, posible depreciación del yen y necesidad de contener el gasto público.
Estados Unidos podría verse afectado sobre todo por una subida de los rendimientos de sus bonos y por la retirada de capital japonés.
China sufriría principalmente por el encarecimiento de la financiación, la volatilidad del yuan y una posible reducción de la liquidez regional.
Lo que está claro es que
a los japoneses les van a dejar muy malparados.
Japón acercándose al horizonte de sucesos, hacia lo desconocido.
Washington and Tokyo's rare coordinated intervention aims to avoid spillover to global financial system.
www.aljazeera.com
Tiempos interesantes, ¡hay que aguantarse!