Bombero Torero
Lonchafinista
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Buenas a todos, burbujujos y lonchafinistas de pro:
Os traigo una reflexión directamente desde el mercado laboral del primer mundo (en concreto, sacado de un testimonio real en EEUU de un repartidor que tenía coche).
El tipo en cuestión se quedó sin coche (siniestrado) y no tiene un duro ni crédito para comprarse otro. ¿Qué ha decidido? Entregar comida para Uber Eats A PIE.
Sí, habéis leído bien: P-A-T-E-A-N-D-O.
Os desgloso la "experiencia" que cuenta el interfecto tras un mes pateándose la calle, porque el nivel de distopía es digno de análisis económico:
1. Las "VENTAJAS" (según la mentalidad del trabajador moderno):
-Ningún gasto en gasolina/mantenimiento: ninguna cuota, solo gasto en amortizar zapatillas de andar.
-Pérdida de peso forzosa: Salud gratis, para qué pagar gimnasio.
-Viajes cortos: Todo en un radio de 1 km o menos (10-20 minutos por entrega).
-Propina "por lástima": Dice que la gente, al verle llegar sudando y a pie cargando con un envase de 12 botellas de agua o las bolsas de la compra, le da más propina por pena.
-Ingresos "dignos": Pedidos de supermercado de 12 a 24 por andar 10 minutos.
2. Las DESVENTAJAS (la cruda realidad biológica):
-Masa muscular muy castigada: Se marca más de 30.000 pasos diarios (más de 25-30 km diarios).
-Derribo físico y sueño de 22 horas: Cuenta que a la segunda semana su cuerpo no dio más de sí, durmió 10 horas seguidas, se despertó atontado y tuvo que volver a meterse a la cama a dormir otras 12 horas. Su cuerpo pide tregua desesperadamente.
-Suelas destrozadas: En menos de un mes ya ha agujereado la suela de las zapatillas.
-La intemperie: La lluvia y el frío son su peor enemigo.
Estamos ante el paso definitivo de la Uberización a la Feudalización.
Hemos pasado del repartidor con coche a plazos a 8 años... al repartidor en patinete/bici... y ahora directamente al repartidor pedestre compitiendo contra los elementos a cambio de un cuenco de arroz y unos dólares que ni le dan para reponer las calorías que quema andando una maratón diaria.
¿Creéis que este fenómeno acabará llegando a las grandes ciudades patrias (Madrid/Barcelona) en cuanto la inflación apriete más o los seguros de coche sean directamente inasumibles para la mayoría?
Abro debate. ¿Máximo lonchafinismo o esclavitud biomecánica del siglo XXI?
Os traigo una reflexión directamente desde el mercado laboral del primer mundo (en concreto, sacado de un testimonio real en EEUU de un repartidor que tenía coche).
El tipo en cuestión se quedó sin coche (siniestrado) y no tiene un duro ni crédito para comprarse otro. ¿Qué ha decidido? Entregar comida para Uber Eats A PIE.
Sí, habéis leído bien: P-A-T-E-A-N-D-O.
Os desgloso la "experiencia" que cuenta el interfecto tras un mes pateándose la calle, porque el nivel de distopía es digno de análisis económico:
1. Las "VENTAJAS" (según la mentalidad del trabajador moderno):
-Ningún gasto en gasolina/mantenimiento: ninguna cuota, solo gasto en amortizar zapatillas de andar.
-Pérdida de peso forzosa: Salud gratis, para qué pagar gimnasio.
-Viajes cortos: Todo en un radio de 1 km o menos (10-20 minutos por entrega).
-Propina "por lástima": Dice que la gente, al verle llegar sudando y a pie cargando con un envase de 12 botellas de agua o las bolsas de la compra, le da más propina por pena.
-Ingresos "dignos": Pedidos de supermercado de 12 a 24 por andar 10 minutos.
2. Las DESVENTAJAS (la cruda realidad biológica):
-Masa muscular muy castigada: Se marca más de 30.000 pasos diarios (más de 25-30 km diarios).
-Derribo físico y sueño de 22 horas: Cuenta que a la segunda semana su cuerpo no dio más de sí, durmió 10 horas seguidas, se despertó atontado y tuvo que volver a meterse a la cama a dormir otras 12 horas. Su cuerpo pide tregua desesperadamente.
-Suelas destrozadas: En menos de un mes ya ha agujereado la suela de las zapatillas.
-La intemperie: La lluvia y el frío son su peor enemigo.
Estamos ante el paso definitivo de la Uberización a la Feudalización.
Hemos pasado del repartidor con coche a plazos a 8 años... al repartidor en patinete/bici... y ahora directamente al repartidor pedestre compitiendo contra los elementos a cambio de un cuenco de arroz y unos dólares que ni le dan para reponer las calorías que quema andando una maratón diaria.
¿Creéis que este fenómeno acabará llegando a las grandes ciudades patrias (Madrid/Barcelona) en cuanto la inflación apriete más o los seguros de coche sean directamente inasumibles para la mayoría?
Abro debate. ¿Máximo lonchafinismo o esclavitud biomecánica del siglo XXI?
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