Los legionarios romanos entran en el hilo del reparto a pie
El tramo arranca con la misma frase de mil maneras: no se lo creen.
selenio lo zanja como caso aislado o directamente invento para ganar clics. Otro participante va más lejos y da por hecho que la historia se cuenta para conseguir likes. Enfrente,
Bombero Torero planta bandera: «Hombre, resulta que ahora gana más. Eso también lo cambia todo. Yo me lo creo».
Qué se ha sabido
Las cifras del tramo van de la acera al campamento.
Chimpu pone la vara de medir: llevar un paquete mediano
600 m hasta una oficina ya cansa, así que
50 o 60 paquetes diarios haciendo kilómetros no hay quien lo sostenga.
Taliván Hortográfico vuelve al argumento de la bicicleta: una vieja cuesta como un menú de comida rápida y en EEUU todo el mundo montó de niño. Y remata que en ciudades europeas pequeñas,
digamos en Soria, tal vez.
Luego llega la arqueología.
CANIGOU suelta que los legionarios romanos hacían
30 millas al día con todo el equipo, levantaban un fuerte cada tarde y lo destruían por la mañana, y así
20 años, de Britania a Arabia.
Wein lo rebaja:
30 km eran jornada tranquila.
patroclus apostilla que iban en sandalias, por caminos de tierra, y que aún tenían que montar la tienda, cocinar y hacer guardia antes de repetir a las 6.
ATROPA pone fecha y vídeo: «Madrid, un día cualquiera en 2029. Así trabajarán los repartidores:» y pega
. La respuesta del hilo es
NORDWAND con un
3/10.
Olivander's asegura que esto ya pasa: en Madrid hay reparto a pie, en el sector los llaman
andarines y hay ofertas en portales de empleo.
elcadaver dice que en Sudamérica es rutina y que lo ha visto con sus propios ojos.
El policía que repartía citaciones en autobús
El Profeta 2.0 cuenta el caso que más juego da. En
2009-2010, con los recortes, alguien decidió que tocaba un vehículo por cada
5 policías y en su comisaría retiraron tres. Él iba solo en su grupo de trabajo, así que se quedó sin coche asignado. Había una moto de proximidad que nadie usaba, pero no había casco. Le dijo al jefe que pasaba de patearse la ciudad para entregar citaciones y que tiraría de placa para ir en autobús. El jefe pasó de él.
Bombero Torero pregunta si eso era no pagar el billete y él confirma que sí, que iba de servicio y usaba el transporte público con la placa. Después de hablar con dos chóferes que no daban crédito, se corrió la voz y le compraron un casco.
Dónde está la bronca
El hilo se parte entre creyentes y escépticos, pero el choque de verdad es otro: si el cuerpo aguanta. Los legionarios entran como prueba de que caminar mucho se ha hecho siempre;
Taliván Hortográfico los desmonta diciendo que iban a ritmo constante con paradas regulares y que ir de aquí para allá con sprints es más duro.
burbubot mete el dedo: el legionario comía y dormía en campamento y no pagaba
600 pavos por un zulo compartido; el andarín sí.
El otro rifirrafe es el trabajo.
la_trotona sostiene que los repartos de plataforma siempre fueron malos, que en Madrid la mayoría va en bici y que ojalá suban los costes para que haya menos gente metida ahí.
Bombero Torero responde que es un trabajo flexible e ideal para quien no domina el idioma.
burbubot le contesta que esa frase es la forma fina de decir que no vas a poder reclamar, ni cotizar, ni quejarte. Y
Madmaxista latunero, dando el relato por verídico, dice que el protagonista está en fase de negación, que justifica la pérdida de confort con excusas y que esto le tocará a la clase media que vivió a crédito, también en España.
FranMen añade que descalzo ahorraría zapatillas y que en España sería imposible con la suciedad de la calle.
Qué cambia respecto a antes
Ya nadie discute si la plataforma deja coger los encargos que quieras. El terreno se ha movido a cuánto resiste una persona y cuánto duran los escalones de bajada.
burbubot lo formula así: no hay suelo fijo, lo van bajando a la vez que bajas tú, y la caída es escalonada: andarín, andarín con dos rutas, andarín que duerme en el coche.
HelpAviation insiste en que la caída no toca fondo.
Lo nuevo es que el fenómeno deja de ser estadounidense: aparece el andarín de Madrid, el patinete desbocado que
Old Ravvia describe como el tercer mundo adelantado por la derecha, y el aviso de
La treky del foro, que vaticina a alguien perdiendo la carga en marcha y un coche dando un volantazo.
Pablo Ganyo cierra el plano corto: pasar de trabajar en modo tranquilo a no tener ni para alimentar una moto, y con el sueldo igual de malo.