Godofredo1099
Madmaxista
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1) Yosef → José, Yeshua → Jesús, Myriam → María, Sha’ul → Pablo son adaptaciones a través del griego, el latín y las lenguas romances. Toda transmisión onomástica implica acomodación fonológica y morfológica.Lo que tú llamas normal es lo que la iglesia aprobó y reguló para poder bautizarte. De hecho, hubo gente que cambió su nombre porque no se podía llamarse Nekane y le tuvieron que poner Dolores.
Las K y las TX, etc simplemente son adaptaciones a una grafía, no sonidos que no tienen arraigo.
Muchos de los nombres bíblicos son adaptaciones también: Yosef pasó a José, Yeshua a Jesús, Myriam a Maria (aunque Miriam también se usa), Saulo a Pablo, etc.
Que suenen bien o mal es totalmente subjetivo y más si no estás familiarizado con la lengua.
Las tradiciones y los gustos cambian, es lo que hay.
Pero la comparación no demuestra lo que parece que quieres demostrar. Las adaptaciones bíblicas formaron parte de un proceso de cristianización y romanización que se extendió durante siglos y generó sistemas onomásticos estables en las lenguas europeas. En el caso del vascuence, muchos de los nombres que hoy se presentan como “tradicionales” fueron recuperados, reconstruidos o incluso acuñados en el contexto del nacionalismo vasco de finales del siglo XIX y del XX (con Sabino Arana y sus seguidores desempeñando un papel destacado en la promoción de un repertorio onomástico “puramente vasco”). No es el mismo tipo de evolución orgánica a lo largo de milenios.
2) El auge de ciertos nombres y grafías vascas en las últimas décadas no es un simple cambio espontáneo de gustos, sino el resultado de políticas lingüísticas, de un proyecto identitario consciente y de una reacción frente a la españolidad real e histórica de las Vascongadas. Las tradiciones cambian, sí, pero no todas las innovaciones tienen el mismo peso ni el mismo origen y creo que en este hilo se ha dejado patente que esos nombres, esté o no familiarizado con el idioma, suenan mal y son adefesios. Algo que no se dice de los nombres franceses, ingleses, rusos, etcétera.
3) La ortografía unificada del vascuence es un producto moderno. Hasta el siglo XX coexistían varias tradiciones gráficas (algunas más cercanas al español, otras con influencias francesas o propias). La estandarización impulsada por Euskaltzaindia a partir de los años 60 eligió deliberadamente un sistema que maximizaba la distinción respecto al español y recuperaba o privilegiaba ciertas convenciones. No se trata, por tanto, de un simple reflejo neutral de “sonidos con arraigo”, sino de una decisión normativa reciente con una carga identitaria evidente.
