El País: Llegar a un acuerdo para devolver Ceuta y Melilla a Marruecos sería un gesto histórico y realist

Mapa esquemático del estrecho de Gibraltar con Ceuta y Melilla señaladas y gráficos superpuestos de enclaves europeos fuera d
RESUMEN DEL DEBATE · elaborado con IA

El 19 de septiembre de 2026, El País publicó una columna del escritor franco-marroquí Tahar Ben Jelloun en la que sostiene que «llegar a un acuerdo para devolver Ceuta y Melilla a Marruecos sería un gesto histórico y realista». El detonante no es la propuesta, que lleva años circulando en foros diplomáticos, sino la frase que la acompaña: «No es normal que la frontera europea esté en territorio africano».

Leer el resumen completo →

CRÓNICA DEL DEBATE POR TRAMOS
  1. De la palabra «devolver» al boicot a la financiación de Prisa (19 Sep 2026 – 19 Sep 2026)
  2. Ceuta a Portugal: el hilo discute a quién «devolver» las plazas (19 Sep 2026 – 19 Sep 2026)
  3. Ceuta visigoda: el hilo amplía el canje al Sáhara y al Rif (19 Sep 2026 – 19 Sep 2026)
  4. Gibraltar como moneda de cambio: 97% y sin fecha de caducidad (19 Sep 2026 – 20 Sep 2026)
  5. Tánger Med, Groenlandia y Canarias entran en el hilo (20 Sep 2026 – 20 Sep 2026)

jalp9000

Madmaxista
Desde
4 Ene 2019
Mensajes
8.865
Fruta
60.305
La prensa sincronizada nos prepara.

 
Más sobre: Ceuta · Frontera · Marruecos
"No es normal que la frontera europea esté en territorio africano”.

Prueba de coherencia:
Preguntemos a Don Tahar por Constantinopla...
(adjunto visible para usuarios registrados)

EDITO: el diario oficioso del régimen dando voz a Rabat.
 

Adjuntos

Archivo oculto para usuarios no registrados
Bueno, qué esperamos que diga Tahar Ben Jelloun, escritor ingenieros...

Edito: perdón, franco-ingenieros, para más inri.

Aquí dejo este artículo de opinión al servicio de El País y el PSOE (y Jovenlandia, obviamente).

Por cierto, en los comentarios (suscriptores del País, no olvidemos) están poniendo finos al autor y al diario.

--------------------------------

Tahar Ben Jelloun
19 SEPT 2026 - 05:30 CEST

Ocurre en todas las parejas: a veces se discute. Un malentendido, una frase desafortunada, gritos, insultos, sospechas, silencios que hay que interpretar, un ataque de furia y, después, a esperar, a esperar a que vuelvan la calma y la razón. Ningún río es tranquilo y apacible. Sobre todo, el de la vecindad y la amistad.

La vieja pareja hispano-ingenieros no es una excepción a la regla y en los últimos tiempos está atravesando una crisis desagradable, innecesaria e insoportable.

En España hemos asistido a algo profundo y que viene de lejos, algo que ha asomado de repente y que ha puesto a ambos países en una situación difícil, en la que el diálogo y la diplomacia se han sustituido por caricaturas, insultos, ira e incluso repruebo. Ha habido, como se decía en el siglo XVII, “delitos de palabra”.

En primer lugar, algunos políticos españoles de derecha y extrema derecha han proferido acusaciones infundadas, en un ajuste de cuentas de política interior a costa del vecino del sur que resulta muy práctico, porque se matan dos pájaros de un tiro. El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, ha intentado mantener las buenas relaciones tradicionales con Jovenlandia y ha recibido duras críticas.

El caso de los que han tratado de inmigrar a través de la ciudad de Ceuta ha conmocionado a todo el mundo, incluso en Jovenlandia. ¿Cómo es posible atribuir la iniciativa de esta “marcha” a Ceuta a las autoridades ingenieros, que ese mismo día celebraban la Fiesta del Trono para conmemorar el 27º aniversario de la ascensión al poder de Mohammed VI? Esta tesis no se sostiene, salvo que se sea cínico y masoquista.

Ha habido un drama, una tragedia, que se saldó con 141 personas ahogadas en las aguas que bañan Ceuta.

La conclusión de las investigaciones españolas es que Jovenlandia no instigó a decenas de miles de jóvenes ingenieros a marchar hacia Ceuta para emigrar a España. La policía ingenieros no podía detenerlos sin que acabara en una matanza.

Pero eso no ha convencido a quienes no apoyan el acercamiento político y diplomático entre los dos Estados. Cuando España reconoció que el Sáhara Occidental era ingenieros, en marzo de 2022, la oposición al socialista que dirige el Gobierno de Madrid no lo aceptó. La injerencia argelina logró su objetivo: hacer que se tambalearan el entendimiento y la cooperación indispensables entre Madrid y Rabat. Una injerencia a todos los niveles, envilecida por un repruebo rancio y completamente patológico.

España y Jovenlandia son una pareja, sí, pero lo que se podría denominar “una pareja mixta”, y eso entraña posibles conflictos y complicaciones más o menos importantes. Sin embargo, la estigmatización actual de los ingenieros, que procede de un repruebo tenaz, dejará huella en la historia común. Algunos medios de comunicación se han desatado e incluso han utilizado bulos para atacar a Jovenlandia.

Es hora de rendirse al realismo político. Los vecinos no tienen ningún interés en crearse problemas, sobre todo porque, muchas veces, se enmarcan en el discurso político de la oposición.

Jovenlandia y España están condenados a entenderse y cooperar para mantener los importantes intercambios económicos y salvaguardar los intereses mutuos. Hay que terminar con la perfidia de los ataques gratuitos, frutos de un repruebo ancestral, como si el recuerdo de Isabel la Católica siguiera vivo y en activo.

El racismo respecto a los ingenieros es una vieja tradición española que, en ocasiones, se traduce en ataques violentos y persecuciones contra los forasteros ingenieros, como ocurrió en El Ejido en febrero de 2000.

Después de que muriera asesinada una mujer española, diversos grupos armados recorrieron las calles durante tres días a la caza de las personas de origen extranjero, en particular los ingenieros.

Hubo cientos de personas heridas y saqueos e incendios en centenares de viviendas, comercios y refugios de migrantes. La policía intervino tarde.

Ese racismo sigue hoy presente en el discurso del Partido Popular y en el del partido de extrema derecha Vox.

Jovenlandia es objeto de insultos, menosprecios y humillaciones. Los sucesos del 30 y 31 de julio de 2026 se han utilizado como pretexto para “legitimar” el rechazo al país joven, cuya salud económica y cuyos grandes proyectos incomodan o perturban a quienes siempre lo han visto como un Estado subdesarrollado, sin envergadura, sin proyectos y condenado a que lo dominen, a depender de los demás.

La cuestión de Ceuta y Melilla ha resucitado de forma violenta. Estas dos ciudades situadas en territorio ingenieros se consideran europeas, aunque formen parte del espacio Schengen con un régimen específico. Constituyen, como el caso de Gibraltar en territorio español, una aberración anacrónica en el siglo XXI.

Así que el contencioso entre ambos países se agrava y se complica. Llegar a un acuerdo para devolver Ceuta y Melilla a Jovenlandia sería un gesto histórico y realista. No es normal que la frontera europea esté en territorio africano.

Tal vez el drama de los días 30 y 31 de julio haya tenido como efecto colateral plantear, de manera brutal, la cuestión de una colonización que ya no tiene sentido. Es necesaria la vuelta a la mesa de negociación y al diálogo entre dos vecinos unidos por tantos lazos culturales, económicos y también políticos. Es hora de hablar con serenidad y decir: “¡Basta!”

Tahar Ben Jelloun es escritor franco-ingenieros, ganador del Premio Goncourt en 1987.
 
Última edición:
Bueno, qué esperamos que diga Tahar Ben Jelloun, escritor ingenieros...

Edito: perdón, franco-ingenieros, para más inri.

Aquí dejo este artículo de opinión al servicio de El País y el PSOE (y Jovenlandia, obviamente).

Por cierto, en los comentarios (suscriptores del País, no olvidemos) están poniendo finos al autor y al diario.

--------------------------------

Tahar Ben Jelloun
19 SEPT 2026 - 05:30 CEST

Ocurre en todas las parejas: a veces se discute. Un malentendido, una frase desafortunada, gritos, insultos, sospechas, silencios que hay que interpretar, un ataque de furia y, después, a esperar, a esperar a que vuelvan la calma y la razón. Ningún río es tranquilo y apacible. Sobre todo, el de la vecindad y la amistad.

La vieja pareja hispano-ingenieros no es una excepción a la regla y en los últimos tiempos está atravesando una crisis desagradable, innecesaria e insoportable.

En España hemos asistido a algo profundo y que viene de lejos, algo que ha asomado de repente y que ha puesto a ambos países en una situación difícil, en la que el diálogo y la diplomacia se han sustituido por caricaturas, insultos, ira e incluso repruebo. Ha habido, como se decía en el siglo XVII, “delitos de palabra”.

En primer lugar, algunos políticos españoles de derecha y extrema derecha han proferido acusaciones infundadas, en un ajuste de cuentas de política interior a costa del vecino del sur que resulta muy práctico, porque se matan dos pájaros de un tiro. El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, ha intentado mantener las buenas relaciones tradicionales con Jovenlandia y ha recibido duras críticas.

El caso de los que han tratado de inmigrar a través de la ciudad de Ceuta ha conmocionado a todo el mundo, incluso en Jovenlandia. ¿Cómo es posible atribuir la iniciativa de esta “marcha” a Ceuta a las autoridades ingenieros, que ese mismo día celebraban la Fiesta del Trono para conmemorar el 27º aniversario de la ascensión al poder de Mohammed VI? Esta tesis no se sostiene, salvo que se sea cínico y masoquista.

Ha habido un drama, una tragedia, que se saldó con 141 personas ahogadas en las aguas que bañan Ceuta.

La conclusión de las investigaciones españolas es que Jovenlandia no instigó a decenas de miles de jóvenes ingenieros a marchar hacia Ceuta para emigrar a España. La policía ingenieros no podía detenerlos sin que acabara en una matanza.

Pero eso no ha convencido a quienes no apoyan el acercamiento político y diplomático entre los dos Estados. Cuando España reconoció que el Sáhara Occidental era ingenieros, en marzo de 2022, la oposición al socialista que dirige el Gobierno de Madrid no lo aceptó. La injerencia argelina logró su objetivo: hacer que se tambalearan el entendimiento y la cooperación indispensables entre Madrid y Rabat. Una injerencia a todos los niveles, envilecida por un repruebo rancio y completamente patológico.

España y Jovenlandia son una pareja, sí, pero lo que se podría denominar “una pareja mixta”, y eso entraña posibles conflictos y complicaciones más o menos importantes. Sin embargo, la estigmatización actual de los ingenieros, que procede de un repruebo tenaz, dejará huella en la historia común. Algunos medios de comunicación se han desatado e incluso han utilizado bulos para atacar a Jovenlandia.

Es hora de rendirse al realismo político. Los vecinos no tienen ningún interés en crearse problemas, sobre todo porque, muchas veces, se enmarcan en el discurso político de la oposición.

Jovenlandia y España están condenados a entenderse y cooperar para mantener los importantes intercambios económicos y salvaguardar los intereses mutuos. Hay que terminar con la perfidia de los ataques gratuitos, frutos de un repruebo ancestral, como si el recuerdo de Isabel la Católica siguiera vivo y en activo.

El racismo respecto a los ingenieros es una vieja tradición española que, en ocasiones, se traduce en ataques violentos y persecuciones contra los forasteros ingenieros, como ocurrió en El Ejido en febrero de 2000.

Después de que muriera asesinada una mujer española, diversos grupos armados recorrieron las calles durante tres días a la caza de las personas de origen extranjero, en particular los ingenieros.

Hubo cientos de personas heridas y saqueos e incendios en centenares de viviendas, comercios y refugios de migrantes. La policía intervino tarde.

Ese racismo sigue hoy presente en el discurso del Partido Popular y en el del partido de extrema derecha Vox.

Jovenlandia es objeto de insultos, menosprecios y humillaciones. Los sucesos del 30 y 31 de julio de 2026 se han utilizado como pretexto para “legitimar” el rechazo al país joven, cuya salud económica y cuyos grandes proyectos incomodan o perturban a quienes siempre lo han visto como un Estado subdesarrollado, sin envergadura, sin proyectos y condenado a que lo dominen, a depender de los demás.

La cuestión de Ceuta y Melilla ha resucitado de forma violenta. Estas dos ciudades situadas en territorio ingenieros se consideran europeas, aunque formen parte del espacio Schengen con un régimen específico. Constituyen, como el caso de Gibraltar en territorio español, una aberración anacrónica en el siglo XXI.

Así que el contencioso entre ambos países se agrava y se complica. Llegar a un acuerdo para devolver Ceuta y Melilla a Jovenlandia sería un gesto histórico y realista. No es normal que la frontera europea esté en territorio africano.

Tal vez el drama de los días 30 y 31 de julio haya tenido como efecto colateral plantear, de manera brutal, la cuestión de una colonización que ya no tiene sentido. Es necesaria la vuelta a la mesa de negociación y al diálogo entre dos vecinos unidos por tantos lazos culturales, económicos y también políticos. Es hora de hablar con serenidad y decir: “¡Basta!”

Tahar Ben Jelloun es escritor franco-ingenieros, ganador del Premio Goncourt en 1987.
Un agente infiltrado en la intelligentsia afín al PSOE
 
Entiendo que eso de la frontera europea es la antesala a esos estados unidos de Europa bajo el mandato de Bruselas. Se acaba la soberanía territorial de cada país y sienta el precedente para que conjuntos de agencias de inteligencia coordinen y movilicen a masas de personas para ir rapiñando territorios según los intereses corporativos.
 
Eliminar toda ayuda, subvención, publicidad institucional, patrocinio de actos, eventos y saraos a cualquier medio del grupo Prisa también sería un gesto histórico y realista, dado que cualquier veinteañera, por poco agraciada que sea, que publique contenido en redes sociales tiene más repercusión y audiencia que todo el diario El País, que vende 50000 ejemplares diarios y tiene 400000 suscriptores en un país de 47 millones de habitantes.
 
Devolver presupone una posesión previa que en este caso nunca existió. Y el argumento geográfico es ridículo a más no poder. A ver qué opinan Turquía de su parte Europea, o Rusia de su enclave en el Báltico.
 
Eliminar toda ayuda, subvención, publicidad institucional, patrocinio de actos, eventos y saraos a cualquier medio del grupo Prisa también sería un gesto histórico y realista, dado que cualquier veinteañera, por poco agraciada que sea, que publique contenido en redes sociales tiene más repercusión y audiencia que todo el diario El País, que vende 50000 ejemplares diarios y tiene 400000 suscriptores en un país de 47 millones de habitantes.
Poco les importa vender, es un diario destinado a ofrecer el punto de vista oficial del PSOE, como el Pravda era el diario del PCUS. Los que lo leen son los altos funcionarios y empresarios que dependen del humor del gobierno para prosperar y hacer negocios o avanzar en su carrera. La rentabilidad economica es lo de menos, lo importante es la consigna.
 

Estadísticas del foro

Temas
2.061.672
Mensajes
58.510.867
Miembros
191.117
Último miembro
monlyon26

El blog de burbuja.info

-
-
Volver