Urnas limpias para la voluntad popular (Editorial de El ABC)

Urnas limpias para la voluntad popular (Editorial de El ABC)
RESUMEN DEL MENSAJE INICIAL · elaborado con IA

El Tribunal Supremo ha expresado serias dudas sobre la legalidad de la inclusión de extranjeros nacionalizados recientemente en el censo electoral, señalando un posible riesgo para la transparencia y objetividad de los procesos democráticos.

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El Tribunal Supremo ha expresado serias dudas sobre la legalidad de la inclusión de extranjeros nacionalizados recientemente en el censo electoral, señalando un posible riesgo para la transparencia y objetividad de los procesos democráticos.

El Tribunal Supremo ha encendido las alarmas sobre la forma en que se están incorporando nuevos electores al censo, especialmente tras la nacionalización de extranjeros en los últimos meses. La Sala Tercera del alto tribunal ha manifestado sus reservas sobre la legalidad de los acuerdos tomados por la Junta Electoral Central, que parecen basarse en una instrucción de Sofía Puente, cuando era directora general de Seguridad Jurídica y Fe Pública.

Dudas sobre la base legal

La cuestión de fondo radica en si la instrucción de Puente, al ampliar el acceso a la nacionalidad española bajo la Ley de Memoria Democrática, excedió sus competencias y el mandato legal. El Supremo apunta a que estos procedimientos podrían vulnerar el derecho de los españoles a participar en elecciones caracterizadas por la "veracidad, objetividad y transparencia", pilares de la democracia parlamentaria. La preocupación no es menor, ya que se trata de la voluntad popular la que elige a los representantes.

Impacto en el censo electoral

El impacto de estas nacionalizaciones recientes no es menor y se ha hecho notar especialmente en algunas circunscripciones. En Madrid, el censo electoral ha experimentado un aumento de 115.572 electores desde las elecciones de 2023. En Barcelona, la cifra asciende a 43.439 nuevos inscritos. Los magistrados del Supremo califican estos incrementos como "excepcionales", lo que agrava la inquietud.

El flujo diario de inscripciones en los censos, sumado a estos aumentos inusuales, genera un "peligro fundado, real y serio de poder afectar gravemente a la objetividad y transparencia del proceso electoral", según el criterio de la Sala. Las dudas jurídicas apuntan a que se podría estar tejiendo una estrategia para alterar el censo con un sesgo favorable antes de las elecciones de 2027.

Un conflicto para el Estado democrático

Si bien las consideraciones del Supremo no son sentencias firmes y el proceso principal aún debe resolverse, el diagnóstico de la Sala Tercera es de una gravedad considerable. Se plantea un conflicto jurídico que podría ser calificado como existencial para el Estado democrático. La preocupación principal no reside en un número concreto de votantes, sino en la arbitrariedad que podría estar guiando estas nacionalizaciones para desvirtuar el censo con fines antidemocráticos.

La percepción es que se busca manipular el censo electoral, algo que se considera una trampa contra el Estado. Los mecanismos de control del sistema, como el "sistema inmunológico" del Estado, están diseñados para detectar y neutralizar este tipo de acciones. La situación actual pone de manifiesto un riesgo de que el poder político se crea con derecho a disponer del país como si fuera propio, ignorando los límites legales y democráticos.

Datos clave
  • El Tribunal Supremo ha expresado dudas sobre la legalidad de las nacionalizaciones recientes.
  • El censo de Madrid ha crecido en 115.572 electores desde 2023.
  • El censo de Barcelona ha sumado 43.439 electores en el mismo periodo.
  • La Ley de Memoria Democrática está en el centro del debate.
  • Las elecciones de 2027 se vislumbran como un punto clave.
Resumen generado con inteligencia artificial a partir del primer mensaje del tema.

Eric Finch

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Urnas limpias para la voluntad popular​

11/09/2026

Editorial-ABC​

  • El sanchismo siempre ha pretendido crear una seudolegislación constitucional y ordinaria para dar apariencia de legalidad a sus desmanes

Dos autos de la Sala Tercera del Tribunal Supremo reflejan las dudas de sus magistrados sobre la legalidad de los acuerdos de la Junta Electoral Central que estaban incorporando al censo electoral a los extranjeros nacionalizados en los últimos meses. La norma aplicada estaba siendo una instrucción dictada por Sofía Puente, en su etapa de directora general de Seguridad Jurídica y Fe Pública, con la que ampliaba, sin competencia ni mandato, los extranjeros que podían recibir la nacionalidad española según la Ley de Memoria Democrática. Son dudas muy fundadas, que apelan al derecho de los españoles a participar en procesos electorales caracterizados por «la veracidad, objetividad y transparencia», virtudes de la esencia misma de la democracia parlamentaria y de la voluntad popular que elige a sus representantes. Además de invocar principios constitucionales, la Sala destaca el impacto real de las nacionalizaciones exprés en los censos de algunas circunscripciones electorales. En el de Madrid se ha producido un aumento de 115.572 electores desde las elecciones de 2023. En el de Barcelona, 43.439. Un incremento «excepcional», según los magistrados, en ambos casos. A ello se une que el flujo de inscripciones en los censos es diario, lo que no hace sino agrandar «un peligro fundado, real y serio de poder afectar gravemente a la objetividad y transparencia del proceso electoral».

La intuición que tenían muchos sectores jurídicos y sociales de que el Gobierno estaba urdiendo una trampa legal para inflar un censo con sesgo favorable, siempre antes de las elecciones de 2027, toma cuerpo con razonamientos jurídicos y preceptos legales engarzados por el más alto tribunal de la legalidad ordinaria. Sus consideraciones no son definitivas, porque ahora debe tramitarse el proceso principal que acabe en sentencia, que será firme desde que se dicte por el Supremo. El sanchismo siempre ha pretendido crear una seudolegislación constitucional y ordinaria para dar apariencia de legalidad a sus desmanes. El colmo ha sido la modificación de una ley por medio de una simple instrucción, cuya ilegalidad es imposible que no se cometiera a sabiendas.

No hay que perder la vista de la gravedad del diagnóstico que hace la Sala Tercera del Supremo. El problema al que se enfrentan es un conflicto jurídico que puede calificarse como existencial para el Estado democrático. No es una determinada cifra de votantes nuevos lo que más les preocupa, sino la arbitrariedad que anima esas nacionalizaciones para desvirtuar de forma burda el devenir del censo e inflarlo con propósitos antidemocráticos. Quien se acostumbró a hacer trampas en las primarias escondiendo la urna fraudulenta, se ha creído que podía hacer lo mismo con la voluntad soberana de los españoles. En Ferraz cualquier ilegalidad se ve que es posible, hasta el uso de urnas sucias. Las trampas contra el Estado son más difíciles de ocultar y su sistema inmunológico las detecta, neutraliza y, casi siempre, las destruye. El sanchismo se ha creído que este país es su huerto y podía hacer con él lo que quisiera. Cada vez que descubre que no es así, reacciona con violencia verbal creciente para anular cualquier atisbo de oposición o rendición de cuentas que delate en lo que el Gobierno se ha convertido: un peligro permanente para la democracia española.
 
Aunque la crítica es certera hacia Sánchez, que hace lo que todo el que detenta el poder en la partidocracia española hace y es intentar retorcer las leyes a su favor aprovechando que el gobierno legisla, ejecuta y controla a los jueces. Todo lo que dice del sistema español es mentira total. Ni es democracia, ni hay representantes ni hay voluntad popular.
 
Estamos hablando de un político que desde que llegó al poder no para de repetir que no quiere que haya alternancia política. O sea, que no quiere una democracia, sino una dictadura con él en el papel de tirano y solo los partidos que él considere afines en cada momento compartiendo el poder.

En cualquier sistema (supuestamente) democrático debería haber mecanismos para impedir que alguien que ha manifestado claramente ser un antidemócrata se atrinchere en el poder como lo está haciendo, especialmente si el atornillamiento a la poltrona es para intentar obstaculizar la labor de la Justicia sobre su familia, sus colaboradores y probablemente él mismo.
 
El censo ya está adulteradísimo. Hay millones de "nuevos" españoles.
 
El censo ya está adulteradísimo. Hay millones de "nuevos" españoles.

No sabemos ya cómo decir que la Comunidad de Madriz-me-mata no tiene competencias en fronteras ni en extranjería, que son estatales.

Aunque la presidenta Isabel Díaz Ayuso desee llenar Madriz-me-mata de hispanos, si el desgobierno de la Nación no lo permite, no entra ni uno o, mejor dicho, salen por la vía legal todos los que han entrado de forma impropia.
 
No sabemos ya cómo decir que la Comunidad de Madriz-me-mata no tiene competencias en fronteras ni en extranjería, que son estatales.

Aunque la presidenta Isabel Díaz Ayuso desee llenar Madriz-me-mata de hispanos, si el desgobierno de la Nación no lo permite, no entra ni uno o, mejor dicho, salen por la vía legal todos los que han entrado de forma impropia.
Cierto. Pero aunque carezca de competencias legislativas, es indudable que fomenta la inmi gración. En esta materia van de la mano.
 

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