Pasan los años. Miro los distintos países democráticos y veo lo mismo: todos tienden a largo plazo a moverse más y más hacia la izquierda.
Se puede ser de derechas y ser demócrata, sí.
Pero será una relación infeliz para el derechista que lo sea, pues la democracia nunca corresponderá con la derecha.
Es decir, la democracia no va a ser de derechas. ¿Por qué? Porque la derecha son valores de obtener cosas a largo plazo, responsabilizándose, y el incentivo base en las elecciones, tanto para el político como para el electorado, es el "dame, dame, dame" a corto/medio plazo. Como muy a largo, hasta las elecciones siguientes.
Si llega un político diciendo que hay que ajustarse el cinturón, que hay que cortar la adicción a la mano de obra extranjera o que las mujeres se han equivocado en sus valores, solo conseguirá, en el mejor de los casos, ser extraparlamentario, cuando no estar tan fuera de la ventana de overton que sea directamente censurado y represaliado por ello.
¿Resultado? Los partidos que la gente ahí afuera llama "de derechas", son los pastiches que se dedican a ser menos de izquierda que la izquierda, pero muy rara vez a apretar el hierro candente de las necesarias políticas reaccionarias que nos permitirían volver a un país que no sea un manicomio de extrema izquierda, ya que intentar algo así está fuertemente castigado en democracia.
Al final, yo escupo en esa democracia, que nos vendieron como el menos malo de los sistemas y resultó ser muy inferior a un orden como el franquista o el salazarista.
Se puede ser de derechas y ser demócrata, sí.
Pero será una relación infeliz para el derechista que lo sea, pues la democracia nunca corresponderá con la derecha.
Es decir, la democracia no va a ser de derechas. ¿Por qué? Porque la derecha son valores de obtener cosas a largo plazo, responsabilizándose, y el incentivo base en las elecciones, tanto para el político como para el electorado, es el "dame, dame, dame" a corto/medio plazo. Como muy a largo, hasta las elecciones siguientes.
Si llega un político diciendo que hay que ajustarse el cinturón, que hay que cortar la adicción a la mano de obra extranjera o que las mujeres se han equivocado en sus valores, solo conseguirá, en el mejor de los casos, ser extraparlamentario, cuando no estar tan fuera de la ventana de overton que sea directamente censurado y represaliado por ello.
¿Resultado? Los partidos que la gente ahí afuera llama "de derechas", son los pastiches que se dedican a ser menos de izquierda que la izquierda, pero muy rara vez a apretar el hierro candente de las necesarias políticas reaccionarias que nos permitirían volver a un país que no sea un manicomio de extrema izquierda, ya que intentar algo así está fuertemente castigado en democracia.
Al final, yo escupo en esa democracia, que nos vendieron como el menos malo de los sistemas y resultó ser muy inferior a un orden como el franquista o el salazarista.
