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Será en Octubre
Muere un 'rider' en Madrid tras explotar la batería de su bicicleta en un garaje
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LUIS F. DURÁNInformación y vídeo
DANIEL SOMOLINOSInformación
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Actualizado Lunes,31agosto2026-23:00
La víctima, originaria de Gazipur (Bangladesh), llevaba algo más de un año ejerciendo como rider para diversas plataformas de comida a domicilio en la capital, residía en el distrito de Villaverde y compartía piso con varios compatriotas que realizaban el mismo trabajo. En las redes sociales contaba con una comunidad muy activa de más de 6.000 seguidores y cerca de 5.000 amigos. Tras conocerse la fatal noticia, un allegado del fallecido expresaba su profundo dolor rememorando las circunstancias de lo ocurrido: "Él, como el resto de nosotros, aparcaba en estos trasteros su bicicleta... Desafortunadamente murió tras la explosión". Otro de sus compañeros de trabajo, visiblemente afectado junto al manillar carbonizado del vehículo, añadía: "Era buena persona, llevabamos trabajando junto unos 12 meses... Estamos muy tristes".
La Policía Nacional, concretamente los agentes de la Policía Científica, han iniciado una investigación en el lugar del siniestro para esclarecer las causas exactas del incendio, barajando como hipótesis principales el sobrecalentamiento de la batería de la bicicleta o un exceso de carga eléctrica en el recinto. Asimismo, la investigación busca determinar si la actividad comercial de este almacén, constituido por ocho trasteros de unos 16 metros cuadrados cada uno, cumplía con la legalidad urbanística y de seguridad. El propietario del inmueble, un abogado de la zona, ha detallado que el local contaba con un sistema de seguridad de ocho extintores reglamentarios y que él arrendaba el espacio directamente a "un ciudadano de Bangladesh que era el que luego se lo subarrendaba a sus compatriotas".
Además, según las declaraciones del arrendador, "el propio hombre de Bangladesh tenía también sus sistema de videovigilancia para controlar a los riders".La tragedia ha dejado en una situación de extrema vulnerabilidad a las decenas de trabajadores que utilizaban este local para guardar y cargar sus herramientas de trabajo diarias. La policía mantiene precintadas más de un centenar de bicicletas calcinadas en la vía pública. Muchos de estos repartidores se enfrentan ahora a la imposibilidad de reanudar su actividad laboral y a las presiones de las empresas.
Un conocido del fallecido explicaba su dramática situación frente al cordón policial: "Además de la triste noticia, el resto necesitamos seguir trabajando. La empresa nos ha preguntado que por qué no estamos haciendo pedidos... Ya les dije que mi bicicleta se quemó, que todo el garaje se quemó. Y ahora no sé qué debo hacer. Por eso he venido hasta aquí, para preguntar a la Policía cómo actuar".Además, recuperar las bicicletas, dañadas o no por el fuego, se ha convertido en un obstáculo burocrático de difícil solución, ya que las autoridades exigen facturas de compra originales que muchos no poseen por haberlas adquirido en mercados de segunda mano. Un repartidor afectado denunciaba indignado la falta de flexibilidad: "Como no quieren que les enseñe la transferencia que le hice al vendedor...".
El fallecido ganaba entre 1.200 y 1.300 euros mensuales trabajando unas 10 horas diarias sin descanso semanal. Sus compañeros insisten en que realizaban turnos de carga y que nunca se había registrado un incidente similar. Uno de sus allegados afirmaba consternado: "Yousuf tenía todo en regla. De hecho, quería traer a su familia aquí, estaba muy bien en España. No sabemos qué pasó, todos cargamos las baterías ahí dentro, aunque no al mismo momento... Nos vamos turnando. Nunca había pasado nada así. Aunque, si una explota... el humo se vuelve muy tóxico y todo se vuelve difícil de apagar".