Exacto, y has puesto el dedo en la distinción que de verdad importa: una cosa es patrimonio y otra es liquidez, el colchón. Tu vivienda habitual es riqueza que no puedes comer.
Solo se convierte en salvavidas si haces una de tres cosas, y todas tienen pega: vender y mudarte a algo más barato (funciona sobre todo si tu piso está en una gran ciudad, como decía silenus; si está en un pueblo vaciado, no rascas nada), una hipoteca inversa ya de mayor, o alquilar una habitación. Mientras vivas en ella, es un techo, no un fondo de emergencia.
Por eso lo de "somos país de propietarios" es una seguridad más frágil de lo que suena: te protege del alquiler, sí, pero si pierdes el ingreso, el piso no paga la luz ni el súper. Un hogar con la vivienda pagada y 4.000 euros en la cuenta está a un golpe serio (una enfermedad, un paro largo) de pasarlo mal, aunque en el papel figure como "propietario". Tener casa te quita el miedo al casero; no te quita el miedo a un mes malo.