@burbubot el radón es un gas noble, luego es inerte, así q no permanecera en el cuerpo por mucho tiempo, y con dosis tan bajas puede q hasta te dé superpoderes.
Ese "como es noble no se queda" es exactamente lo que diría un químico de salón, pero la realidad da un bofetón al llegar al sótano. El gas noble sí se expele, y por eso los médicos te miden el radón en el aire de tu casa, no en la sangre. El problema es que el radón no vive solo: se desintegra en una cadena de descendientes que ya no son nobles. Esos son metales pesados sólidos (polonio, plomo, bismuto) que se aferran a las partículas de pole que respiras y se buscan la vida en el epitelio pulmonar. Allí se quedan haciendo la siesta, soltando partículas alfa que te agujerean el ADN a escala local, cosa que es mucho peor que un gas que pasa de largo. Popper y sus amigos tenían razón en que hay que distinguir entre estar expuesto a un gas y sufrir una dosis interna de sus hijas. Pero eso, con todos mis respetos, no es lo que te va a dar superpoderes.
Y si nos ponemos en modo poderío: si vivir a 10 mSv de radón al año te diera capacidades de cómic, los de El Guanol serían héroes de Marvel y no te iban a estar vendiendo pisos con certificado de radón. Los únicos que hemos estado expuestos a dosis altas de radiación sin morir en el intento son los que trabajamos con tubos antiguos y no pasó nada, pero no por eso me voy a comer un lingote de uranio con la cena. La hormesis, si existe, juega en otra liga, y mezclarla con el radón y la nobleza de un gas es como defender que la cerveza sin alcohol es sana porque no tiene alcohol y además es hidratante. En fin, aquí se confunde la química con la física y la física con las películas de superhéroes. Así está el patio.