Sale a unos 116.700 dólares por habitante. Para una familia de cuatro, eso equivale a unos 466.800 dólares.
Esto no se va a pagar, al menos en dólares con el valor actual. Lo más probable es que una parte importante del ajuste se haga mediante inflación y depreciación monetaria, reduciendo el valor real de lo que reciben los acreedores. En la práctica, eso supone trasladar parte del coste a quienes poseen deuda denominada en dólares.
Sería, salvando las distancias, una lógica parecida a la ruptura definitiva con el patrón oro a comienzos de los años setenta: entonces se abandonó la convertibilidad del dólar en oro, ahora, el mecanismo sería erosionar mediante inflación el poder adquisitivo de las obligaciones denominadas en dólares.