Juan Cano
Málaga
13/08/2026 a las 23:51h.
Juan, nueva víctima de la engaña del amor en Ronda: «Me ha dejado con 53 céntimos»
Lo engañaron hasta hacerle creer que mantenía una relación con una soldado del ejército norteamericano que estaba de misión en Israel y a la que transfirió 4.100 euros para que ella pudiera enviarle su fortuna (2,7 millones) «en una caja de cartón»
Todo empezó con un «hola, cómo estás» en el chat de Facebook. Juan miró la foto de perfil de la chica que supuestamente le escribía -«un bombonazo», en sus propias palabras- y no pudo resistir la tentación de responder. «Hola guapa, ¿y tú?». Él aún no lo sabía, pero acababa de dar el primer paso para caer en las redes de los engañadores del amor.
La relación, o lo que él pensaba que era una relación, comenzó el pasado 22 de abril con un intenso intercambio de mensajes. Lo típico: de dónde eres, a qué te dedicas... «Me dijo que tenía 30 años, que era soldado del ejército norteamericano y que estaba de misión en Israel. Me envió un montón de fotos». Las primeras, de uniforme. «Yo mentí. Le dije que tenía 45, me quité unos cuantos años (hasta 61). Pero es que me considero joven», bromea Juan, que conserva, pese a todo, el sentido del humor.
Entre mensaje y mensaje, más fotos. Ahora en biquini y en distintos posados playeros. «Es que era guapísima, una chica de escándalo. Empezó a decirme que me amaba, que estaba sola y que buscaba pareja para tener estabilidad en la vida. Hablábamos de sesso como si fuéramos novios», cuenta Juan, que creyó que había tenido, por fin, un golpe de suerte. «Tuve dudas al principio, pero es que las fotos que yo vi, y la manera en que me escribía, con esa dulzura y sencillez... Pensé que había triunfado».
Lili, como decía llamarse el «bellezón» que Juan tenía en su cabeza, a tenor de las fotos, era del norte de California. Le contó que su abuelo, su padre y sus dos hermanos eran militares, y ella había seguido la tradición. También que quería formar una familia. ¿Cuántos descendientes? «Para la edad que tengo, con la parejita está bien. Yo ya me lo tomaba un poco a simpaticeo», asegura. Pero en el fondo seguía queriendo creerse su historia.
Y resulta que, además, era rica. Le dijo que tenía unos ahorros de 2,7 millones, que estaba sola y que no quería perder el dinero, pero que no tenía a quién dejárselo. «¿Y he sido el único en el que te has fijado?», le preguntó. Ella le respondió que sí, y que ni siquiera usaba las redes sociales. «El Señor me ha mandado un ángel y ese ángel eres tú», escribió la supuesta Lili.
Fue entonces cuando le planteó realizar un primer envío de dinero en una caja de cartón. Para ello, Juan debía mandarle antes por WhatsApp una foto de su DNI, su dirección -es vecino de Ronda- y su correo electrónico. «Ahí me enfadé con ella y hasta le dije que era una engaña, porque me costaba creerme aquello».
Las sospechas de Juan se disiparon cuando Lili, para mantener el engaño, le mandó una foto de ella en uniforme y con el DNI en la mano. Así que siguieron adelante. Poco después, recibió un mensaje de un hombre que aseguraba ser diplomático y que le informaba de que, para recibir la caja con la millonada prometida, debía realizar antes una transferencia de 2.400 euros. Juan cayó en la trampa y envió el dinero a la cuenta indicada.
Al día siguiente, el hombre recibió un nuevo mensaje del diplomático. Le pedía otros 3.000 euros para un seguro especial porque el paquete venía catalogado como 'intocable'. «Yo le dije que sólo podía transferirle 1.700 euros porque era lo único que me quedaba. Me dejó la cuenta con 53 céntimos», explica.
Juan preguntó a Lili qué estaba pasando y ella respondió que era lo normal, que ella había tenido que pagar 10.700 euros para enviarlo. Él empezó a dudar de la historia, «pero me jugué todo a una carta y perdí». Continuaron escribiéndose. «Decidí seguirle el rollo a ver hasta dónde era capaz de llegar, aunque ya me había dado cuenta de que me había engañado. Se aprovechan de la gente que está sola. Me quedé muy mal, sin dinero, pero ya me estoy recuperando. Tengo ánimo para seguir p'alante».
Juan ha presentado una denuncia en la comisaría de Ronda y quiere que se investigue el caso para «desarticular la banda». Su reto, dice, es recuperar lo perdido. De la policía no ha tenido noticias -«me dijeron que ya me llamarían»-, pero sí de Lili, que ha seguido escribiéndole y ahora le pide 8.500 euros para blanquear el dinero porque está retenido en la Embajada y hay que sobornar a algún funcionario. No es la única. «La semana pasada me contactó otra chica de Francia y el primer día que empezamos a hablar ya me estaba pidiendo 100 euros...».