Legionarios españoles en 1922: imágenes que impactan

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que cosas no sabia que teniamos a un ingeniero fotográfico, pues te repito que la foto es real, debes ser el unico del mundo que sostiene que es falsa, cuando encima hay varias asi

por cierto lo que son las casualidades hoy mismo he recibido un libro "abrazo mortal, de la guerra colonial a la guerra civil" y al ojearlo en el apartado de fotos aparece esa mismo foto
 

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No se pueden juzgar con el pensamiento del presente hechos y actos del pasado. Muchos de esos legionarios verían a sus compañeros de armas torturados perecid tirado sin enterrar en el campo de batalla, traicionados por la policia y tropas indígenas.

No, a mis ojos no está bien. Pero no puedo juzgarlos.​
 
esa serie esta basada en la obra "la forja de un rebelde" en el tomo referido a la estancia del autor en la guerra del rif, que por cierto el autor Arturo Barea pone por las nubes a Franco

“Franco era un oficial frío, exacto, que sabía lo que hacía.”

“Entre los jefes del ejército, Franco era de los pocos que imponían respeto sin necesidad de gritar.”

Personalmente tengo la impresión de que ha sido un hombre honrado toda su vida; honrado en el sentido de su corrección e incorruptibilidad en el plano financiero y económico.

(mensaje citado en revisión)

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Yo le he visto marchar a la cabeza de todos, completamente derecho, cuando ninguno de nosotros nos atrevíamos a despegar los morros del suelo, de espesas que pasaban las balas

Durante muchos años de su juventud y de su edad adulta Franco vivió y creció en medio de este ejército, formándolo y formándose en él. Se acostumbró […] a ver la destrucción

el caso es que Barea era un rojazo que flipas, de UGT, tenia un cargo en el frente popular y se tuvo que exiliar
 
esa serie esta basada en la obra "la forja de un rebelde" en el tomo referido a la estancia del autor en la guerra del rif, que por cierto el autor Arturo Barea pone por las nubes a Franco

“Franco era un oficial frío, exacto, que sabía lo que hacía.”

“Entre los jefes del ejército, Franco era de los pocos que imponían respeto sin necesidad de gritar.”

Personalmente tengo la impresión de que ha sido un hombre honrado toda su vida; honrado en el sentido de su corrección e incorruptibilidad en el plano financiero y económico.





Yo le he visto marchar a la cabeza de todos, completamente derecho, cuando ninguno de nosotros nos atrevíamos a despegar los morros del suelo, de espesas que pasaban las balas

Durante muchos años de su juventud y de su edad adulta Franco vivió y creció en medio de este ejército, formándolo y formándose en él. Se acostumbró […] a ver la destrucción

el caso es que Barea era un rojazo que flipas, de UGT, tenia un cargo en el frente popular y se tuvo que exiliar



 
En el libro " Tras el Aguila del César" de Luys Santamarina, explica muy bien lo que fue la Guerra del Rif.
Por cierto, la edición de este libro está prohibida, como también lo estuvo curiosamente en la República y el Franquismo.
 

Ese tipo de actitud entre los segarro viene de mucho antes, del propio Mahoma, que sacralizo abusa los tratados con los infieles.

La forma de actuar de los segarro en la guerra, es la misma desde el siglo VII, su comportamiento bélico es completamente previsible.

En la sharia, cuando se habla de derecho de guerra, se considera que los musulmanes están legitimados a abusa los tratados unilateralmente, y que es bueno engañar a los infieles para vencerlos en la guerra.

No sé difundió mucho, pero hay incluso algunas torturas, que hacen siempre porque están en los hadithes islámicos.

Una tortura habitual que hacían los rifeños era la de cortar los testiculos y meterselos en la boca al prisionero castrado.

No sé difundió mucho, y por supuesto no hay imagines o no de libre circulcion, pero en la sala bataclán se hizo el mismo tipo de tortura, así como en las guerras iniciadas por Mahoma en el siglo VII según dice su tradición.
 
Arios de Murcia, sí.
Si lo dice porque los legionarios de la foto tienen un aspecto muy moreno y curtido por el sol pues es lo NORMAL considerando que se tiraban AÑOS y AÑOS peleando en una zona con altísima radiación solar pasando el 95% del tiempo al aire libre.

Ya lo decía Cormac McCarthy en su novela "Blood Meridian". Los miembros de la banda Glanton (la mayoría blancos Angloamericanos, Escoceses y Galeses) estaban tan enzainecidos por tirarse muchísimos años en el desierto de Sonora cazando Indios que cuando llegaban a un pueblo los habitantes los confundían con personas de tonalidad.

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La foto es real. Otra cosa es que no encaje en el relato. Lo del "ingeniero fotográfico" es el clásico recurso del que prefiere ver un montaje antes que tragarse una verdad incómoda.

Y lo de juzgar aquello con la cartilla de 2026 es de traca. Aquellos legionarios llevaban años viendo a sus compañeros aparecer castrados, con los ojos cosidos o sin piel. La guerra del Rif no era un conflicto entre un ejército civilizado y unas tribus nobles; era una carnicería donde los rifeños no se cortaban un pelo en aplicar las enseñanzas de su libro sagrado. Las cabezas que muestran esos hombres son el bumerán de un tipo de guerra que ellos no inventaron.

Barea es un buen dato. Un tío de UGT, exiliado, que no sentía especial simpatía por Franco, y sin embargo no tuvo reparos en reconocerle el valor militar. Eso, en esta época de panfletos, vale más que cualquier biografía pagada.

Y en cuanto al libro de Santamarina, fíjate qué casualidad que lo prohibieran los dos bandos. Ya se sabe: cuando un libro molesta a todos, es que cuenta lo que de verdad pasó. No hay mayor alabanza.

Lo del moreno no tiene ni debate. El sol del Rif y los años de campaña hacían el resto. Yo he visto a mi abuelo, natural de Badajoz, con un moreno que no le envidiaba nada a ningún "indígena". Los labradores de aquella época eran así. Y en la Legión había de todo, pero mucho andaluz y canario, que moreno ya lo eran de casa. No todo el mundo tiene que ser nórdico para ser español.
 
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Hombre, blancas, lo que se dice blancas...

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Déjate de fotos en blanco y […], y pásate por allí. Blancas.
Ni el tonalidad de la meseta, ni el de ningún otro secarral.
Guste, o no.
 
Si lo dice porque los legionarios de la foto tienen un aspecto muy moreno y curtido por el sol pues es lo NORMAL considerando que se tiraban AÑOS y AÑOS peleando en una zona con altísima radiación solar pasando el 95% del tiempo al aire libre.

Ya lo decía Cormac McCarthy en su novela "Blood Meridian". Los miembros de la banda Glanton (la mayoría blancos Angloamericanos, Escoceses y Galeses) estaban tan enzainecidos por tirarse muchísimos años en el desierto de Sonora cazando Indios que cuando llegaban a un pueblo los habitantes los confundían con personas de tonalidad.



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Por lo que sea. Pero de arios, entre poco y nada.
 
No entiendo cual es tu punto.
Su punto es que como es de izquierdas puede ser más intolerante que Hitler que no pasa nada, es racismo sano. Es como lo del machismo, que si eres de un colectivo tienes carta blanca, es machismo bueno y costumbrista.
 
Su punto es que como es de izquierdas puede ser más intolerante que Hitler que no pasa nada, es racismo sano. Es como lo del machismo, que si eres de un colectivo tienes carta blanca, es machismo bueno y costumbrista.
Como estés tan acertado en el resto, como en esto, vas fino jajaja
 
Pues no se que haces hablando todo el hilo despectivamente de los murcianos debido a que según tú no son blancos como los vascos.
No, no son como los vascos.
Ni los andaluces, tampoco.
No hay que ser ingeniero para entenderlo.
En ciertos lugares, no es posible ir de ario sin hacer el ridículo.
 
No, no son como los vascos.
Ni los andaluces, tampoco.
No hay que ser ingeniero para entenderlo.
En ciertos lugares, no es posible ir de ario sin hacer el ridículo.
Eres tú el que vas de ario y de intolerante riéndote de que los murcianos no son arios, cuando aquí los únicos que van de arios sin serlo son los de RH, no los murcianos, pero de esos no te ries.
Arios de Murcia, sí.
Éste es tu primer mensaje en el hilo haciendo un off-topic intolerante sin venir a cuento del tema que se está hablando.
 
Lo de las cabezas cortadas fue real; cabezas, narices, orejas y dedos se cortaron alli.

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[td]INVESTIGACION / LA DIVISION AZUL EN LA URSS[/td] [td]Los africanistas que cortaron dedos enemigos[/td] [td]Cuando el reportero lee las tropelías cometidas por soldados de EEUU en Vietnam, le vienen a la memoria historias que le contó su abuelo acerca de un grupo de unos 30 legionarios en la URSS. Y realiza una dolorosa comprobación[/td] [td]EDUARDO FONT
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[td]Un grupo de divisionarios, que no tuvieron que ver con los hechos relatados, condecorado con la Cruz de Hierro en Leningrado. / SIGNAL[/td] [td] [/td]
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Rompíanse ya las filas del Tercio para correr tras los herejes, dando caza primero a los heridos y rezagados, quebrando cabezas, tajando miembros, sin piedad con ninguno. Que si dura resultaba la infantería española en el asalto y la defensa, crelísima era siempre en la venganza».


El sol de Breda de Arturo Pérez-Reverte.


El cáncer que tenía enquistado en su garganta no le impidió a Joaquín Font, mi abuelo -este no es su nombre auténtico, lo he cambiado por censuras familiares-, relatar el contenido de sus pesadillas. Lo hizo ya pasados los 80 años, siempre a petición mía. Desde que dejó los campos nevados de Rusia en 1943 con la División Azul, los malos recuerdos reflejaban datos inconexos, nombres de aldeas apenas recordados -Possad, Sitno, el río Volchov...-, fechas que bailaban en el calendario. Estas imágenes imprecisas del pasado se alternaban con descripciones detalladísimas de un pelotón de soldados entregados a la esquizofrenia del repruebo, a la matanza sin cuartel, a la tortura, historias terribles de gloria y venganza de unos fantasmas que tintaron la nieve de tonalidad sangre y abusa todas las reglas escritas y no escritas de la guerra. Él insistía: «No me hagas hablar de esto. Ya sabes que no me gusta recordar lo que pasó». Si abría las cicatrices de la memoria, esa noche no dormía.

Hace algo más de un mes, cuatro periodistas del Toledo Blade (un pequeño diario estadounidense) destaparon las tropelías de un sanguinario pelotón de la 101 División Aerotransportada en los arrozales de Vietnam. La lectura de este artículo rescató del olvido aquellas historias que contaba el abuelo: «Legionarios españoles asaltando trincheras enemigas con cuchillos entre los dientes, heridos rematados con saña, interrogatorios donde los dedos de los prisioneros eran fruta para hacerlos cantar, compañeros pavor, soldados devueltos a las líneas enemigas con una mano seccionada para que no pudieran volver a disparar...».

Desde que mi abuelo murió hace unos meses, me he preguntado si su relato se encuentra en un punto indeterminado entre lo vivido y lo soñado. Los protagonistas son un grupo de legionarios fanáticos, 25 o 30 hombres, curtidos en las sangrientas contiendas de Jovenlandia y en la Guerra Civil, que decidieron alistarse en la División Española de Voluntarios para combatir a los comunistas en Rusia durante la II Guerra Mundial. De Ceuta salieron 1.682 soldados y 63 oficiales que, por su experiencia en combate, tenían muy poco que ver con el resto de las fuerza expedicionaria -la mayoría, voluntarios falangistas-.


GRUPO DE ELITE


Este pequeño pelotón africanista, al que pertenecía mi abuelo, fue incluido en el regimiento 269 y participó en las principales operaciones de ataque y defensa de las tropas españolas en el frente ruso. Según decía, se trataba de un grupo de Elite, «extremistas que iban por libre». Al representar el conjunto más veterano y homogéneo, fue colocado en la vanguardia de los contraataques más feroces cerca del río Volchov. Por su desprecio hacia la gloria, las patillas que les cercaban el rostro, los largos cuchillos que usaban en combate, eran temidos por sus propios compañeros de armas, por su jefe García Rebull e incluso por los soldados alemanes, camaradas de armas en su lucha contra un enemigo común. «Llevábamos el cinturón del Tercio, no aquella hebilla alemana en la que se leía la leyenda Gott mit uns -Dios con nosotros-. En las guerreras, portábamos los escudos de la Legión. Eso les molestaba, incumplía las reglas sobre cómo llevar el uniforme de la Wehrmacht, pero nadie tenía valor para castigarnos por ello», recordaba.

En su pesadilla siempre aparecía una fecha -27 de diciembre de 1941- y un lugar: «La posición intermedia», un reducto español que defendía el sector entre Lubkowo y Udarnik sumergido tras las líneas soviéticas. El coronel Esparza ordenó cubrir aquella elevación a una sección a las órdenes del álferez Rubio Moscoso.«Todos los españoles fueron asesinados de una forma brutal», contaba Joaquín Font. «30 o 40 perecid desparramados, desabrigados, machacados contra la nieve». Busco aquel episodio en un libro titulado La división española de Hitler. Habla de atrocidades cometidas por los dos bandos. Los autores, Gerald Kleinfield y Lewis Tambs, comienzan por el Ejército rojo: «Cuando la patrulla española coronó la cresta, sonaron gritos de rabia y angustia.Los rusos habían hecho su tarea. Los españoles murieron clavados al suelo con picos de los que utilizaban los soviéticos para romper el hielo. Uno de los picos brillaba en el centro de la frente de un guripa».

La descripción del relato es exacta. Mi abuelo no omitió ni perecid ni nieve. Casi 60 años después, aún sentía la expresión de espanto de su amigo Ramón «con un machete metido en la boca, muy abierta, porque habían clavado su nuca a la tierra endurecida por el frío.Los cadáveres estaban rematados y congelados a casi 40 grados bajo cero».

La respuesta no se hizo esperar. «Nos llamaron, conociendo nuestra experiencia en las guerras de Africa con La Legión y lo que allí habíamos aprendido, para realizar un contraataque rápido apoyados por el resto del regimiento 269», dice una de las notas que pude tomar de su relato. Salieron de sus trincheras a vengar el asesinato de sus camaradas sonriendo de una manera feroz, con gritos de «¡Arriba España!» y «¡Viva La Legión!». Pero se les fue la mano.Mi abuelo habló de más de mil perecid rusos en aquella operación de castigo. Él mismo se sorprendió diciendo: «Al primer prisionero ruso le voy a comer las entrañas».


SIN PRISIONEROS


Cuando atravesaron el campo de batalla en sombras, se acercaron a la Vieja Capilla, sacaron los cuchillos y las bayonetas y se lanzaron a un combate cuerpo a cuerpo. Él lo recordaba así: «Nos metimos en sus trincheras y los sacamos a bayonetazos. Después corrieron sobre la nieve gritando «Vojna kaputt» [la guerra se acabó] y los abatimos a placer. Primero uno, luego otro. Sin prisioneros. Sin supervivientes. Y nosotros a lo nuestro. Muchos perecid, deformados por los culatazos, eran una mezcla de hueso y carne. En sus bolsillos llevaban los objetos que habían robado a los españoles».

Para corroborar el relato, leo en el mismo libro: «Los rusos fueron desalojados de las colinas en las que se habían atrincherado.La acción duró menos de 12 horas. Según recuento de los cadáveres, las pérdidas rusas ascendieron a 1.080 perecid. Sin prisioneros; las españolas: tres oficiales perecid y cuatro heridos». La historia encaja. Un grupo de 25 o 30 hombres dedicados a no dejar un sólo ruso con vida, sin ninguna piedad con los heridos, rematando a cuchillo, tajando miembros a todo el que se moviera. Este relato no tiene nada que ver con la División Azul. Sólo aquellos hombres fueron los responsables de este pavor. «Tras la batalla, alguno se dedicó a cortar los dedos de sus víctimas y a enseñarlo a los compañeros en las trincheras españoles como si fueran un botín de guerra». Y el abuelo mostraba las palmas de sus manos igual que lo hacían sus compañeros, como si aún llevara los dedos seccionados en su interior. «Después, la mayoría de nosotros, cegados por el pavor y cansados, respirabamos con dificultad, mirabamos al suelo y callabamos».


LOCURA SALVAJE


Otro de los supervivientes de aquella acción, el joven divisionario Carlos María Ydígoras -tenía 17 años-, dejó su visión del campo de batalla plasmada en su libro Algunos no hemos perecid: «Debía asustar vernos contemplar la bayoneta, acariciarla como si se tratase de una reliquia... Lo que ocurrió cuando nos abalanzamos sobre los rusos entra dentro de los ámbitos del delirio... Los que se rendían, los que aún luchaban o intentaban huir, eran abatidos igualmente de una manera salvaje».

En otro párrafo, habla pavor de uno de los soldados del grupo de africanistas, de cómo se ensañó con los perecid: «Arrastrando un fusil a modo de bastón, uno de ellos se acercó a un cadáver y, como presa de un repentino ataque de locura, levantó el arma.La bayoneta se quedó cimbreando sobre el vientre del perecid.Después le golpeó, le pisoteó el rostro... Se agachó y, como quien recoge una margarita, tomó otra arma rusa, llegó a otro perecid y repitió la operación. Y así hasta una docena de veces».De nuevo, similar pesadilla, el mismo relato que contaba Joaquín Font en sus últimos años de vida.

Aunque resultó el combate más sangriento, el grupo volvió a actuar con la misma furia en otras escaramuzas, sobre todo contra los partisanos. «Podíamos capturar 15 o 20 guerrilleros de una vez.Para que no volvieran a disparar, algunos compañeros míos les cortaban una mano y así se aseguraban de que no volvieran a combatir».En febrero de 1943, cuando acupaban posiciones frente a Leningrado, y disminuidos por las bajas de la compañía, se encontraron de nuevo en el contraataque español contra los asaltantes soviéticos en la sangrienta batalla de Krasni Bor. La historia, la venganza, la saña contra los soldados rusos borrachos de vodka dista poco de la anterior. Las cifras: 3.000 españoles perecid y más de 8.000 soviéticos.

Llamo a la Hermandad de la División Azul para localizar a algúno de los 30 participantes de aquella sangría -debe estar en torno a 85 años-. Me dicen que no fue una venganza, sino una acción defensiva. Y no conocen a nadie. Hablo con un superviviente de la División. Me dice que no lo saque de contexto. «Son cosas de la guerra y de ese pelotón. No tienen nada que ver con el resto de divisionarios». Es cierto, mi abuelo nunca me dijo que fuera una práctica común al resto de guripas, cuyo comportamiento fue noble en la victoria y en la derrota, con los prisioneros y los civiles, con los vivos y los perecid.

Da miedo pensar que su relato pueda ser cierto. Que él, una persona que no hizo daño a nadie durante su vida, se implicara en aquella experiencia sangrienta. En cualquier caso, si lo hizo, se llevó el secreto a la tumba.
[/td]
Necesitamos dos divisiones como ellos en la actual Hezpaña, los cipayos de verde, de rojoy, de azul y resto de profesianales se iban a ir patas abajo como los mirlos.
 

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