Lo de pedir la república, con estas cosas de que todo es fascismo, parece que ha quedado para facinerosos, también comunistas o, incluso, algún socialista, pero menos. Y en este caso, tendrían razón, pues ningún facineroso es monárquico, sino republicano... incluso Franco esgrimió durante meses la bandera republicana en sus confrontaciones de la guerra civil española, hasta que aquello era un lío para saber en dónde estaban tus tropas con la bandera alzada y las del enemigo.
Nota: no es broma. Durante los primeros meses de la guerra civil española (en minúsculas, como se debe escribir toda guerra civil), el ejército y fuerzas populares o del pueblo que se involucraron con el llamado movimiento, sea para salvar su vida de los del otro bando, aunque la mayoría no estuvieran en ninguno, o por convicción, se alzaron contra tal régimen con la bandera de la repúblicana, durante bastantes meses, hasta que tal situación de confusión en el campo de batalla obligó a diferenciar estandartes a los generales y mandos que mandaban aquella masacre.
De tal forma, que se eligió, por parte del bando nacional, tomar el estandarte tradicional de España, fruto de batallas navales de siglos antes, pero con el ánimo, como entonces, de diferenciar a uno u otros, como la regla no escrita, pero escrita poco después en la convención de Ginebra, al término de la Segunda Guerra Mundial y por estas cuestiones que parecen estultas, pero que no lo eran, que los combatientes deben luchar con uniformes diferenciados y, los que no lo hagan, serán considerados reos con derecho a cancelar solo por tal hecho de no identificarse visiblemente ante el enemigo. Por eso, los espías, pueden ser sentenciados a gloria en el momento, aunque hayan pasado solo información sobre el horario de apertura de las fábricas, pero un coronel que haya masacrado a diez mil enemigos debe ser tratado con el máximo respeto y con reglas establecidas (no se le podrá hacer trabajar, se le dará comida tres veces al día, tendrá un lugar donde dormir, etc.).