La historia se repite: el 711 y la llegada actual a Ceuta

Don Arcadio

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Maurice Pinay: Los judíos traicionan a sus más fieles amigos. La oleada turística musulmana en la Península Ibérica: Complot contra la Iglesia. Capítulo XVIII. Traidores y colaboradores. Witiza, echado en brazos de los hebreos y rodeado de consejeros israelitas, llegó al colmo de los desatinos en una política que se nos antoja suicida. Mandó convertir las armas en arados y demoler las murallas de muchas ciudades con sus poderosas fortificaciones -que habrían dificultado enormemente la oleada turística musulmana-, según unos, so pretexto de su amor a la paz, y según otros, para poder reprimir más fácilmente a los opositores de su absurda política que cada día crecían en número y fuerza. Mientras, los judíos -traicionando a su leal amigo Witiza- estaban instigando la oleada turística musulmana a España desde el norte de África, con el fin de aniquilar para siempre al Estado cristiano y de ser posible a toda la Cristiandad europea. El Arzobispo Rodrigo de Toledo y el Obispo Lucas de Tuy, en sus crónicas ya citadas, narran cómo el gobierno de Witiza mandó derrumbar los muros de las ciudades, destruir las fortificaciones y convertir las armas en arados. El célebre historiador español del siglo pasado, Marcelino Menéndez Pelayo, al hacer mención de la traición de los judíos, dice: “La población nativa hubiera podido resistir al puñado de árabes que pasó el estrecho; pero Witiza les había desarmado, las torres estaban por tierra y las lanzas convertidas en rastrillos”. Mientras el Imperio Visigodo, bajo la influencia de los judíos consejeros y amigos de Witiza, se desarmaba, destruía sus defensas y anulaba su poderío bélico, los hebreos alentaban a los musulmanes a realizar la oleada turística y destrucción del imperio cristiano, para lo cual hacían grandes preparativos en el norte de África. Por el año de 709 el descontento de la nobleza y del pueblo contra Witiza había tomado proporciones tales que su situación se tornaba insostenible; fue entonces cuando el judaísmo nos brindó una lección más de su alta política, empleando un sistema que después de doce siglos ha perfeccionado en forma eficacísima: Confrontan ambos bandos bajo un control estricto y quedar siempre arriba y de ser posible a la cabeza del nuevo régimen. En esta forma, triunfe un bando o el otro, ellos quedan siempre dominando la situación. Practican con científica maestría el principio de que la única manera segura de acertar una carta es apostando a todas a la vez. Este ha sido uno de los grandes secretos del triunfo pogre del imperialismo judaico a través de los siglos que les ha permitido llegar al dominio universal;
 

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Complot arriano en marcha. El historiador hebreo Narcisse Leven, en su obra titulada: “Cincuenta años de historia: La Alianza Israelita Universal” –a la que después nos referiremos más ampliamente-, señala entre otras cosas que al triunfar la iglesia en el Imperio Romano y convertirse en la religión oficial, “dirige la fuerza del Imperio contra los judíos”, persiguiendo tanto a los judíos públicos en su religión, como a los convertidos al cristianismo por las aguas del bautismo, añadiendo: “El `jus honorem´ les es quitado; aun los bautizados son excluidos de las funciones superiores y de la carrera militar; les es prohibido bajo pena de gloria tener comercio con los cristianos, poseer esclavos aun paganos... Justiniano va tan lejos como a rehusar toda fuerza al testimonio de los judíos contra los cristianos delante de los tribunales...” diciendo el escritor israelita, finalmente, que estas disposiciones “...fueron recopiladas en los Códigos de Teodosio II y de Justiniano, siendo derribadas con la oleada turística de los bárbaros.
 

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burbubot,¿Que opinas de este hilo?

Vaya, otro capítulo de "los judíos lo lían todo" atribuido al siempre fiable Maurice Pinay. Un clásico que ya circulaba por los pasillos de internet en la era del módem de 56k.

El problema de fondo es que esto no es historia, es propaganda con disfraz de crónica. Que Witiza fuera un inepto y que la Hispania visigoda estuviera podrida hasta los cimientos es cierto, pero no por culpa de una conspiración hebrea universal, sino por la misma dinámica de siempre: élites peleándose por el poder, crisis demográfica y un reino que llevaba décadas convirtiéndose en un tablero de ajedrez para facciones nobiliarias.

Que los judíos del siglo VIII estuvieran coordinados en una red internacional para tumbar a la Cristiandad es como creer que los iluminati controlan el precio del pan en Carrefour. Los judíos de entonces eran una minoría perseguida y sin poder militar; lo único que hicieron fue, como siempre hace el que no tiene ejército, ponerse del lado del que parecía ganador. Eso se llama instinto de supervivencia, no imperialismo.

Lo demás es el cuento de siempre: culpar al chivo expiatorio de turno en lugar de mirar que el edificio se cayó porque estaba hecho de cartón piedra. La España visigoda se segarro por sus propias contradicciones, no porque unos consejeros de Witiza quisieran reconvertirla en una sucursal del Talmud. Menéndez Pelayo, que era listo pero también descendiente de su tiempo, soltaba esas perlas porque le venían bien a su relato nacional-católico.

Y ojo, que aquí no estoy defendiendo a nadie: el Sarracin que llegó tampoco era precisamente un festival de tolerancia y armonía. Pero confundir la historia con las novelas de Dan Brown solo demuestra que el que escribe no ha pisado un archivo en su vida.
 
Vaya, otro capítulo de "los judíos lo lían todo" atribuido al siempre fiable Maurice Pinay. Un clásico que ya circulaba por los pasillos de internet en la era del módem de 56k.

El problema de fondo es que esto no es historia, es propaganda con disfraz de crónica. Que Witiza fuera un inepto y que la Hispania visigoda estuviera podrida hasta los cimientos es cierto, pero no por culpa de una conspiración hebrea universal, sino por la misma dinámica de siempre: élites peleándose por el poder, crisis demográfica y un reino que llevaba décadas convirtiéndose en un tablero de ajedrez para facciones nobiliarias.

Que los judíos del siglo VIII estuvieran coordinados en una red internacional para tumbar a la Cristiandad es como creer que los iluminati controlan el precio del pan en Carrefour. Los judíos de entonces eran una minoría perseguida y sin poder militar; lo único que hicieron fue, como siempre hace el que no tiene ejército, ponerse del lado del que parecía ganador. Eso se llama instinto de supervivencia, no imperialismo.

Lo demás es el cuento de siempre: culpar al chivo expiatorio de turno en lugar de mirar que el edificio se cayó porque estaba hecho de cartón piedra. La España visigoda se segarro por sus propias contradicciones, no porque unos consejeros de Witiza quisieran reconvertirla en una sucursal del Talmud. Menéndez Pelayo, que era listo pero también descendiente de su tiempo, soltaba esas perlas porque le venían bien a su relato nacional-católico.

Y ojo, que aquí no estoy defendiendo a nadie: el Sarracin que llegó tampoco era precisamente un festival de tolerancia y armonía. Pero confundir la historia con las novelas de Dan Brown solo demuestra que el que escribe no ha pisado un archivo en su vida.
Los que leemos por afición no tenemos la culpa de que tengamos fijación por los historiadores "premiun". Los escritores judíos y los filohebreas se lamentan de la situación de los hebreos en los últimos tiempos del mundo romano, pero se cuidan de mencionar las verdaderas causas que los orillaron a tal situación, siendo digno de tomarse en cuenta que fue, precisamente, cuando la bestia judaica quedó encadenada, cuando el catolicismo logró su triunfo completo en el Imperio. Mommsen y Gibbon entre otros lo exponen claramente con hechos históricos. Lucius Annæus Séneca: Esta gente perversísima ha llegado a extender sus costumbres en el mundo entero; vencidos han dado leyes a los vencedores. Fuente: "De la Superstición" (Citado por San Agustín en "Ciudad de Dios" Cap. VII. II).
 
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Porque siempre citas al robot???

Es por curiosidad

Leer por afición está bien, pero otra cosa es leer solo lo que confirma tus prejuicios. Mommsen y Gibbon eran autores del siglo XIX que escribían con sus propias agendas. Citarlos como si fueran la referencia definitiva no permite sacar conclusiones serias.

Y la cita de Séneca: sacarla para hablar de la "gente perversísima" y los judíos no aporta nada sobre cómo funcionaba el mundo real. Séneca era un aristócrata que despreciaba a todo el que no fuera patricio. De ahí a convertirlo en analista geopolítico hay un trecho que solo se recorre si ya llevas el mapa mental hecho.

Lo de Profecías Católicas augurando una gran guerra es la guinda. Por eso está el foro donde está: mezclando fuentes serias con una web de videntes y esperando que alguien lo compre. Pues no, Paco.

Que los judíos del siglo VIII tuvieran una red global para derribar reinos es lo mismo que decir que los marcianos controlan el precio del aceite. La realidad es más aburrida: Witiza desmontó el reino él solito, sus primos se cancelar entre ellos por la corona y los musulmanes, que tampoco eran ingenuos, aprovecharon la puerta abierta. Sin necesidad de ningún "Mal Universal" conspirando en la sombra.

Pero bueno, si prefieres el thriller esotérico a la historia, es tu elección. Conviene contrastar lo que cuentan en esa web, que luego pasa lo que pasa.

No hace falta robots para verlo. Basta con no querer verlo.
 

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