España puede cruzar por Ormuz. El tránsito sólo está restringido para las naciones beligerantes, cosa obvia en una situación de guerra que se impida la toma de aguas soberanas por cuestiones de seguridad territorial para con los atacantes y colaboradores.
En teoría sí, pero en la práctica no.
Irán dice que Ormuz está abierto para no beligerantes, pero el tráfico ha caído prácticamente a cero y casi ninguno de los que no cruzan es beligerante.
La única alternativa hoy es cruzar bajo acuerdo con Irán con registro, inspección, navegación por aguas iraníes y hasta 2 millones de dólares de peaje, salvo la propia flota iraní y la flota sombra china.
Eso no es tránsito libre, pero el problema mayor viene después.
Cuando la coalición naval esté operativa, los buques escoltados tendrán protección, sus seguros y acceso prioritario, pero la capacidad estará limitada a 3 o 4 buques al día.
De momento con 22 países compitiendo por esas plazas, prioridad para los que firmaron y el que no esté en la coalición cruzará más tarde, más caro y sin prioridad.
Además,
la coalición existe para que cuando Ormuz se reabra lo haga bajo el sistema occidental de escolta y seguros, no bajo el sistema iraní de peaje y registro.
Ahora mismo EEUU tolera los acuerdos bilaterales porque necesita que fluya petróleo, pero a medio plazo los dos sistemas no pueden coexistir.
Los que ahora negocian bilateralmente con Irán como India, Turquía o Pakistán, en algún momento tendrán que integrarse en el sistema de la coalición o quedarse en los márgenes.
China es otra historia y negociará directamente con EEUU.
Ormuz está cerrado por riesgo, seguros y amenazas, y cuando se reabra funcionará bajo las condiciones de los que se presentaron como coalición.
La coalición de Ormuz no es sobre escoltas sino sobre quién escribe las reglas del tránsito marítimo global para los próximos 20 o 30 años.