Vividor Alicantino
Madmaxista
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El vuestro, que no existe más allá de dos consignas y un powerpoint, lo presentaréis en un piso compartido o en un coliving, ¿no? Que es donde habéis condenado a mi generación. A no poder poner ni un cuadro en la pared y a hacer turnos con extraños para entrar al baño. Las primeras medidas las presentáis con dos familias forasteros en una habitación compartida, sacando las ollas de debajo de la cama. Y las siguientes en un pasillo subarrendado o en un bajo comercial sin ventilación reconvertido en una ratonera con aspecto de loft. Que tenéis de todo en el menú. De todo menos dignidad, Gabriel.
También podéis pensar en una de esas chabolas verticales donde se hacinan muchas personas como consecuencia directa de vuestro anumerismo, Gabriel. O en el solar donde debíais haber hecho vivienda social y solo hay vegetación y […]. O en la vieja litera de una casa aún más vieja donde vive un cuarentón con sus padres sin esperanza de dejar de hacerlo. O en un piso okupa, que cada vez son más dentro de los poquísimos inmuebles que se ofrecen en Cataluña, gracias, entre otros, a ti, Gabriel, que no te puedes ir de rositas.
No nos vas a convencer de que tú pasabas por ahí, que ERC no ha gobernado ni una escalera de vecinos, que nunca habéis puesto letritas en los boletines oficiales. Tú eres responsable de lo que le pasa a mi generación. Y es una generación con rabia y memoria. No sé si lo percibes, pero está la gente que no está de acuerdo con vuestra política habitacional.
Antes el descendiente del obrero compraba una casa en pocos años. Ahora la compra un fondo y el descendiente del médico vive como un caracol, enlazando mudanzas, con la casa a cuestas, sin ser dueño de nada. Y así toda la vida. Claro, que eso es lo que buscabais. Gente sin nada.
Se me ocurre también que tal vez podríais presentar ese futuro (aunque llevéis ocho años en la coalición de gobierno) programa de vivienda con los grandes tenedores, que tanto negocio hacen con vuestra política de la escasez. Porque si se puede especular, Gabriel, es gracias a que cada vez hay menos casas y cada vez más gente buscando una. Gracias a ti, que te ves como un guerrero de la periferia y eres la compañía aseguradora de los altos rendimientos de los tenedores de vivienda. ¿Te creías que conjugar decrecimiento bohemio e importación de medio millón de demandantes de vivienda al año no tenía consecuencias? Los números no salen, Gabriel. Pero eso a ti te da igual. Nunca fuiste campeón de las olimpiadas de matemáticas en tu instituto. Y total, los que sufren las consecuencias de vuestras políticas no sois vosotros. Así que te da igual. Que lo de la solidaridad nunca fue lo tuyo, que te inventaste un país para no pagarle la beca comedor a tu primo de Jaén.
Puedes probar si no en una administración de Hacienda. Y así le cuentas a los españoles cómo sacáis cada año 52.000 millones de euros en impuestos a la vivienda y no hacéis ni castillos en el aire. Con eso os daba para hacer medio millón de viviendas al año, pero no habéis hecho ni una torre de Lego.
Es tan escaso tu conocimiento del tema de la vivienda que presentaste una iniciativa equivocándote en los impuestos que querías subir. Porque ni siquiera ese día te picó el gusanillo de trabajar. Y eso que había muchas cámaras para tu intervención. La próxima debatimos en el Congreso. Pero para eso tienes que quedarte después de tus intervenciones, que tienes unas tasas de absentismo laboral que ni un latifundista de Virginia. Tienen que estar contentos en tu grupo. Contentísimos. Casi tanto como los jóvenes españoles a los que habéis usado de conejillos de indias.
También podéis pensar en una de esas chabolas verticales donde se hacinan muchas personas como consecuencia directa de vuestro anumerismo, Gabriel. O en el solar donde debíais haber hecho vivienda social y solo hay vegetación y […]. O en la vieja litera de una casa aún más vieja donde vive un cuarentón con sus padres sin esperanza de dejar de hacerlo. O en un piso okupa, que cada vez son más dentro de los poquísimos inmuebles que se ofrecen en Cataluña, gracias, entre otros, a ti, Gabriel, que no te puedes ir de rositas.
No nos vas a convencer de que tú pasabas por ahí, que ERC no ha gobernado ni una escalera de vecinos, que nunca habéis puesto letritas en los boletines oficiales. Tú eres responsable de lo que le pasa a mi generación. Y es una generación con rabia y memoria. No sé si lo percibes, pero está la gente que no está de acuerdo con vuestra política habitacional.
Antes el descendiente del obrero compraba una casa en pocos años. Ahora la compra un fondo y el descendiente del médico vive como un caracol, enlazando mudanzas, con la casa a cuestas, sin ser dueño de nada. Y así toda la vida. Claro, que eso es lo que buscabais. Gente sin nada.
Se me ocurre también que tal vez podríais presentar ese futuro (aunque llevéis ocho años en la coalición de gobierno) programa de vivienda con los grandes tenedores, que tanto negocio hacen con vuestra política de la escasez. Porque si se puede especular, Gabriel, es gracias a que cada vez hay menos casas y cada vez más gente buscando una. Gracias a ti, que te ves como un guerrero de la periferia y eres la compañía aseguradora de los altos rendimientos de los tenedores de vivienda. ¿Te creías que conjugar decrecimiento bohemio e importación de medio millón de demandantes de vivienda al año no tenía consecuencias? Los números no salen, Gabriel. Pero eso a ti te da igual. Nunca fuiste campeón de las olimpiadas de matemáticas en tu instituto. Y total, los que sufren las consecuencias de vuestras políticas no sois vosotros. Así que te da igual. Que lo de la solidaridad nunca fue lo tuyo, que te inventaste un país para no pagarle la beca comedor a tu primo de Jaén.
Puedes probar si no en una administración de Hacienda. Y así le cuentas a los españoles cómo sacáis cada año 52.000 millones de euros en impuestos a la vivienda y no hacéis ni castillos en el aire. Con eso os daba para hacer medio millón de viviendas al año, pero no habéis hecho ni una torre de Lego.
Es tan escaso tu conocimiento del tema de la vivienda que presentaste una iniciativa equivocándote en los impuestos que querías subir. Porque ni siquiera ese día te picó el gusanillo de trabajar. Y eso que había muchas cámaras para tu intervención. La próxima debatimos en el Congreso. Pero para eso tienes que quedarte después de tus intervenciones, que tienes unas tasas de absentismo laboral que ni un latifundista de Virginia. Tienen que estar contentos en tu grupo. Contentísimos. Casi tanto como los jóvenes españoles a los que habéis usado de conejillos de indias.